Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Ceuta y Marruecos ofrecen cifras contradictorias mientras Europa enfrenta la mayor crisis migratoria en años

Mientras los gobiernos discuten cifras, los testimonios de quienes lograron cruzar añaden otra capa de complejidad. Numerosos migrantes relataron que la policía marroquí no solo no impidió el paso, sino que en algunos casos los animó a dirigirse hacia Ceuta. Foto captura redes sociales.

Madrid. PLC / La avalancha migratoria que comenzó el jueves en la frontera entre Marruecos y el enclave español de Ceuta continúa generando confusión, tensión diplomática y un choque frontal de cifras entre ambos países. Según las autoridades españolas, alrededor de 69 000 personas cruzaron la frontera en apenas unas horas, en lo que ya se considera el mayor flujo migratorio registrado en la historia reciente del enclave. El balance de fallecidos también varía drásticamente: España sostiene que 88 personas murieron al intentar llegar a nado, mientras que Marruecos solo reconoce 11 víctimas mortales.

La disparidad en los datos se hizo pública el domingo por la noche, cuando el Ministerio del Interior marroquí se pronunció por primera vez desde el inicio de la crisis. Su portavoz, Rachid El Khalfi, afirmó que las cifras españolas “no se basan en datos fiables ni en pruebas objetivas”, asegurando que Marruecos dispone de “estadísticas de campo exactas”. Aun así, Rabat confirmó que está colaborando con España para verificar la información y adoptar las medidas judiciales, administrativas y humanitarias necesarias.

Mientras los gobiernos discuten cifras, los testimonios de quienes lograron cruzar añaden otra capa de complejidad. Numerosos migrantes relataron que la policía marroquí no solo no impidió el paso, sino que en algunos casos los animó a dirigirse hacia Ceuta. “Abrieron la frontera y dejaron pasar a todo el mundo”, declaró al New York Times Ajoub el-Arrot, de 24 años. Otro joven, Youssef Alaoui, afirmó que los agentes les indicaron el camino hacia el enclave español. Expertos en migración como Lorenzo Gabrielli consideran imposible que decenas de miles de personas llegaran al puesto fronterizo y se lanzaran al mar sin algún grado de permisividad por parte de las autoridades marroquíes.

La mayoría de quienes alcanzaron Ceuta lo hicieron bordeando a nado el espigón del Tarajal, un punto crítico que ha sido escenario de tragedias en otras ocasiones. En respuesta al caos, España instaló el sábado una barrera flotante de 500 metros para impedir nuevos cruces marítimos, mientras soldados y policías patrullan la costa.

La magnitud del fenómeno ha desbordado completamente la capacidad de Ceuta, una ciudad de apenas 84 000 habitantes. Miles de migrantes permanecen en playas y calles, y los centros de acogida están colapsados. Según Reuters, entre 3 000 y 5 000 personas siguen en el enclave, incluidos cientos de menores que requieren atención especial.

La crisis ha provocado un terremoto político en Europa. La reacción de algunos socios de la Unión Europea ha sido duramente criticada por Madrid. Italia suspendió temporalmente el acuerdo Schengen con España, una medida que el presidente Pedro Sánchez calificó de “egoísta, polarizante e ilegal”. Veintidós países de la UE han solicitado una acción coordinada para proteger las fronteras exteriores, y se ha convocado una reunión de emergencia de ministros del Interior.

En España, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha descartado que Marruecos organizara deliberadamente la avalancha, atribuyéndola a la difusión masiva de información falsa en redes sociales que aseguraba que quienes llegaran a nado serían recibidos y podrían quedarse en territorio español. Sin embargo, el CNI reconoce que las autoridades marroquíes no lograron contener el flujo y que, en algunos casos, facilitaron el paso. También señala que Rabat podría estar aprovechando la situación para reforzar sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, territorios que considera ocupados, y para presionar a España en un momento de acercamiento diplomático entre Madrid y Argelia.

En su comunicado oficial, Marruecos atribuye la crisis a una combinación de “explotación sesgada de los espacios digitales”, “traficantes de personas” y “interpretaciones engañosas de datos jurídicos y administrativos” que habrían hecho creer que era posible llegar a Europa sin consecuencias legales. La explicación contrasta con la percepción de numerosos expertos europeos, que recuerdan que Rabat ha utilizado históricamente los flujos migratorios como herramienta de presión política.

Mientras Europa debate medidas extraordinarias y España intenta recuperar el control de la situación, Ceuta vive horas decisivas. La ciudad permanece en estado de emergencia humanitaria, con miles de personas varadas, decenas de muertos y una frontera convertida en símbolo de la fragilidad de la política migratoria europea. La crisis ha expuesto fallas estructurales, tensiones diplomáticas y la vulnerabilidad de un sistema que, una vez más, se ve superado por la realidad en el estrecho.


Descubre más desde Prensa Libre Cuba

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *