CUBA-ESTADOS UNIDOS-MIGRACIÓN
Redacción Central
Miami. PLC | Enrique René Reyes Martínez, el cubano de 38 años rescatado esta semana a unas 16 millas al este de Key Biscayne, fue repatriado a Cuba después de protagonizar una travesía que estuvo a punto de costarle la vida. El hombre permaneció varios días en el mar sobre una precaria estructura construida con bloques de poliespuma, tablones de madera y cuerdas.
El caso resume de manera particularmente dramática dos realidades que marcan hoy la emigración cubana: la desesperación que continúa empujando a algunas personas a arriesgar la vida para abandonar la isla y una política migratoria estadounidense bajo la cual ser encontrado a pocas millas de Florida no significa necesariamente poder permanecer en Estados Unidos.
Reyes Martínez, natural de Santiago de Cuba pero residente desde hacía años en La Habana, había desaparecido después de salir desde la zona de Cojímar el jueves 8 de octubre. Cuatro días más tarde fue localizado con vida en aguas próximas al sur de Florida.
El rescate se produjo el lunes 12 de octubre. Un navegante divisó al cubano sobre la diminuta embarcación improvisada y alertó a las autoridades a través del canal marítimo VHF 16. En la operación participaron unidades de Air and Marine Operations de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y la Guardia Costera de Estados Unidos. Personal de Miami-Dade Fire Rescue lo examinó y determinó que no necesitaba atención médica de emergencia. Posteriormente fue trasladado al guardacostas USCGC Melvin Bell para su procesamiento.
Las fotografías difundidas tras el rescate mostraban la extrema precariedad del medio en el que sobrevivió: fundamentalmente piezas de espuma, madera y cuerdas. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza señaló que el cubano había tenido suerte de sobrevivir y volvió a advertir del peligro de las travesías marítimas irregulares.
Su familia sostiene versiones diferentes sobre cómo comenzó aquella odisea.
Yelsa Reyes Fabelo, tía del rescatado, declaró que su sobrino deseaba abandonar Cuba, pero sostuvo que esta travesía no había sido intencional y que había terminado mar adentro después de salir a pescar. Otros miembros de la familia ofrecieron una versión distinta y aseguraron que Reyes Martínez había decidido marcharse de Cuba y ocultó sus intenciones para evitar preocuparlos. Estas circunstancias no han sido verificadas independientemente.
Su prima, Gema Castillo Reyes, vinculó directamente la decisión de marcharse con la situación que vivía en Cuba. “Él lo hizo ya por necesidad, por niveles de desesperación, por muchas cosas que le estaban pasando”, declaró a Telemundo 51. La familiar indicó además que Reyes Martínez es padre de una niña de siete años que permanece en Cuba.
Según la misma versión familiar, el hombre nunca fue desembarcado en territorio estadounidense. Tras el rescate permaneció a bordo de una embarcación de la Guardia Costera hasta que finalmente fue regresado a Cuba. Univision confirmó este miércoles la repatriación del cubano de 38 años.
El desenlace tiene un importante contexto migratorio. La política conocida como “pies secos, pies mojados”, que durante años otorgó un tratamiento diferenciado a los cubanos que conseguían llegar a territorio estadounidense, terminó en enero de 2017. CiberCuba, citando al abogado de inmigración José Guerrero, recuerda precisamente ese cambio al explicar el tratamiento migratorio que podía recibir Reyes Martínez.
Su devolución tampoco constituye un hecho aislado. La Guardia Costera estadounidense informó oficialmente este martes de la repatriación a Cuba de otras seis personas después de dos operaciones diferentes en el Estrecho de Florida. Tres hombres cubanos habían sido interceptados cerca de Cay Sal, uno de los cuales necesitó evacuación médica, mientras otras cuatro personas fueron rescatadas de una embarcación pesquera cubana averiada unas 46 millas al sureste de Key West.
El caso de Enrique René Reyes Martínez posee, sin embargo, una dimensión difícil de reducir a las estadísticas migratorias. Si fue una salida deliberada, como sostiene parte de su familia, un hombre decidió hacerse a la mar sobre unos bloques de espuma y madera para intentar llegar a Estados Unidos. Si, por el contrario, aceptamos la versión de que salió a pescar y fue arrastrado accidentalmente, su supervivencia durante cuatro días en una estructura tan precaria resulta igualmente extraordinaria. Lo que no está todavía comprobado independientemente es cuál de esas dos versiones explica su salida de Cuba.
El episodio también obliga a evitar una simplificación frecuente. Reyes Martínez no fue rechazado después de alcanzar una playa de Miami. De acuerdo con sus familiares, permaneció en el mar y no llegó a pisar territorio estadounidense antes de su devolución.
Para Cuba, sin embargo, la imagen que deja el episodio es difícil de ignorar. Mientras el Gobierno anuncia reformas económicas y sostiene que busca corregir las distorsiones acumuladas del país, continúan apareciendo cubanos dispuestos a buscar una salida bajo condiciones extremas.
Para Estados Unidos, el caso confirma a su vez la dureza de la frontera marítima. La Guardia Costera mantiene una presencia permanente en la región dentro de la Operación Vigilant Sentry y afirma que las personas interceptadas a bordo de sus unidades son identificadas y reciben alimentos, agua, refugio y atención médica básica antes de determinarse su destino.
Enrique René Reyes Martínez sobrevivió al mar y llegó a divisar, metafóricamente, la cercanía de una vida diferente. Pero las 16 millas que todavía lo separaban de Key Biscayne resultaron decisivas. Después de cuatro días a la deriva, su travesía terminó exactamente donde había comenzado: en Cuba.
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