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Cuba atraviesa una profunda crisis humanitaria en 2026.

Imagen generada por inteligencia artificial /JM

Por Juan Moreno – Prensa Libre Cuba.

La Habana. PLC Opinión | Cuba atraviesa en 2026 la peor crisis humanitaria en décadas: apagones nacionales de hasta 72 horas, escasez de medicinas y alimentos que afectan a nueve millones de personas y un colapso energético derivado de la suspensión de importaciones de petróleo. Paralelamente, el régimen mantiene vínculos con actores extremistas y redes ilícitas, lo que sostiene su permanencia en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

Razones para mantener a Cuba en la lista de terrorismo

Apoyo a grupos extremistas: El Departamento de Estado de EE. UU. denunció en 2026 que Cuba cultiva elementos hostiles dentro del territorio estadounidense y mantiene redes de infiltración.

Historial de violencia: Más de 3.400 muertos y 2.099 heridos han sido documentados en actos terroristas vinculados a Cuba en las últimas décadas.

Alianzas internacionales: Cuba ha dependido de Venezuela, México y Rusia para el suministro de combustible y mantiene relaciones con gobiernos sancionados, reforzando su perfil de riesgo.

Narrativa oficial: El régimen atribuye al “bloqueo” daños acumulados por 178.700 millones de dólares, pero omite que la corrupción, la mala gestión y la represión interna son causas centrales del colapso.

Datos sobre la crisis humanitaria

Apagones masivos: En marzo de 2026 se registraron tres apagones nacionales, con cortes de 12 a 20 horas diarias y hasta 72 horas en provincias orientales.

Dependencia energética: Cuba produce solo el 40 % de los 100.000 barriles diarios que necesita; el resto dependía de Venezuela (61 %), México (25 %) y Rusia/Argelia (14 %).

Impacto en salud: La falta de combustible paralizó hospitales y afectó tratamientos de cáncer y enfermedades crónicas.

Escasez de alimentos: La crisis energética interrumpió el transporte y la refrigeración, agravando la inseguridad alimentaria en todo el país.

Emigración masiva: El deterioro aceleró la salida de miles de cubanos, en un éxodo comparable al de los años noventa.

La inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo no es arbitraria: refleja tanto su historial de apoyo a grupos violentos como su rol actual en redes internacionales que amenazan la seguridad regional. Al mismo tiempo, la crisis humanitaria no es producto exclusivo de sanciones externas, sino de un modelo económico centralizado, corrupto y represivo que ha dejado al país sin energía, alimentos ni medicinas.

Mantener a Cuba en la lista es un acto de responsabilidad internacional: protege a la región de sus vínculos peligrosos y reconoce que el régimen es responsable directo de la miseria de su población.


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