Por Pedro Valdés Madan
Estocolmo. PLC. En un Régimen Totalitario como el existente en Cuba, las posibilidades reales de éxito de una revuelta que surja desde dentro del aparato militar son mínimas.
A pesar de que los medios de agitación y propaganda de la tiranía comunista han mantenido durante decenios a la población alertada sobre un inminente ataque imperialista del ejército norteamericano, el verdadero temor de la tiranía es que ocurra un levantamiento interno que los saque del poder.
Debido a eso, la dirección del Partido Comunista emplea inmensos recursos preventivos de control de la población en general y de las Fuerzas Armadas en particular.
Ese sistema no nació ni se desarrolló en Cuba, es el resultado de un profundo diseño de protección y control desarrollado y perfeccionado por el todopoderoso ГРУ, que son las siglas de Главное разведывательное управлениe, que se traduce al español como Dirección Principal de Inteligencia. Se trata del servicio de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de Rusia (y anteriormente de la Unión Soviética).
Debido a ese sofisticado sistema de control y represión dentro del aparato militar, en ningún país del extinto Campo Socialista ocurrió un golpe de estado dirigido por el cuerpo de generales y oficiales.
La excepción que podría confirmar la regla fue el fusilamiento del dictador rumano Nicolae Ceaușescu y su esposa Elena el 25 de diciembre de 1989, pero debe tenerse en cuenta que no fue un movimiento iniciado desde dentro del aparato militar, sino la consecuencia del levantamiento masivo del pueblo rumano.
Cuba es un país relativamente pequeño y existen protocolos previos de contingencia para enfrentar e sofocar de inmediato
la eventualidad de un intento de levantamiento militar.
El control sobre la élite militar, los generales y oficiales de segundo nivel (coroneles de 60 años o más jóvenes) es total.
Debe tenerse en cuenta una realidad: los militares cubanos no portan armas y cuando las portan, van con escasas municiones. Cuando la pandemia estaba en su peor momento, murieron varios generales en poco tiempo, cerca de 12, había mucho descontento por las muertes y lo inefectivo que era el gobierno.
Fue muy sintomático que murió repentinamente el jefe del Ejército Oriental, (la primera línea de choque con la Base de Guantánamo y con quien periódicamente se han realizado reuniones de coordinación), su familia fue desaparecida y nunca se publicó que pasó en realidad.
En Cuba puede repetirse una protesta social general como la que ocurrió el 11 de julio de 2021, las manifestaciones más grandes contra la tiranía comunista desde el “Maleconazo” de 1994, pero aún en esas circunstancias será determinante el interés real y la respuesta de la administración Trump.
Si Donald Trump quiere un desenlace “a lo Delcy”, no apoyará activamente un estallido social que pueda provocar violencia interna descontrolada, y sobre todo, una avalancha de balseros hacia la Florida.
Descubre más desde Prensa Libre Cuba
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.











Los comentarios están cerrados.