Miami. PLC — La cifra impresiona incluso en un país acostumbrado a oleadas migratorias: más de 42.000 cubanos han sido arrestados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) entre enero de 2025 y abril de 2026, según datos oficiales citados por el Washington Examiner. Es el mayor volumen de detenciones de cubanos registrado en Estados Unidos en un periodo tan corto, un reflejo directo de la magnitud del éxodo que ha vaciado la Isla en los últimos años.
Un análisis del Cato Institute, basado en datos de USCIS e ICE, muestra que las aprobaciones de residencia para cubanos —que antes superaban las 10.000 al mes— se han desplomado hasta cifras simbólicas: apenas decenas de green cards mensuales, e incluso meses con solo 15 aprobaciones.
Ese frenazo administrativo ha creado un limbo legal para miles de cubanos que ya estaban dentro del sistema migratorio. Muchos, sin posibilidad de renovar permisos o avanzar hacia la residencia, quedan expuestos a detenciones que antes eran improbables. ICE, que en 2024 arrestaba menos de 200 cubanos al mes, supera ahora las 1.000 detenciones mensuales, un aumento estimado del 463%.
Florida se ha convertido en el epicentro de esta nueva etapa. La oficina de ICE en Miami es hoy la más activa del país, con un promedio de 120 detenciones diarias y 41.310 arrestos acumulados desde enero de 2025, según cifras citadas por Periódico Cubano. El estado concentra además el mayor número de agencias policiales integradas al programa federal 287(g), que permite a policías locales actuar como agentes migratorios. Bajo esta estructura, miles de cubanos han sido detenidos en controles de carretera, operativos conjuntos y verificaciones de identidad.
La política migratoria estadounidense ha cambiado de manera drástica. La Ley de Ajuste Cubano, que durante décadas ofreció una vía clara hacia la residencia, se ha convertido en un camino incierto. El endurecimiento de los procesos, sumado a la ralentización deliberada de trámites, ha dejado a decenas de miles de cubanos en una situación vulnerable: sin estatus, sin protección y con un riesgo creciente de deportación.
El impacto humano es profundo. Muchos de los detenidos llevan años viviendo en Estados Unidos, con familias, trabajos y vínculos comunitarios. Otros llegaron recientemente, empujados por la crisis económica y política de Cuba, y se encuentran atrapados entre dos sistemas que ya no les ofrecen salida.
El récord de arrestos no solo revela la magnitud del éxodo cubano, sino también el giro de un país que ha pasado de ser destino de acogida a territorio de vigilancia intensiva. Para la comunidad cubana en Estados Unidos, tradicionalmente influyente y políticamente activa, el mensaje es claro: la era de las certezas migratorias ha terminado.
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