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Pete Hegseth visitó la Base Naval de Guantánamo en medio del aumento de la presión de Washington sobre La Habana

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, llegó este miércoles a la Base Naval estadounidense / Captura de pantalla X

La visita del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, a la Base Naval de Guantánamo se produjo en un momento de creciente tensión entre Washington y La Habana. El viaje, presentado como una revisión operativa de las instalaciones militares, fue interpretado por analistas y diplomáticos como un gesto político destinado a subrayar el endurecimiento de la postura estadounidense hacia el gobierno cubano.

Hegseth advirtió que sería “imprudente” que Cuba adquiriera o desplegara armamento capaz de amenazar la base o territorio estadounidense, en referencia a informes que apuntan a la posible compra de drones de ataque de fabricación rusa e iraní. Las autoridades cubanas han negado esas acusaciones y las califican de parte de una campaña para justificar nuevas sanciones y reforzar la presión internacional sobre la isla.

La visita se suma a una serie de movimientos recientes de Washington: sanciones personales contra altos dirigentes cubanos, restricciones energéticas que han agravado la crisis interna y un incremento de la actividad diplomática y militar en el Caribe. La Casa Blanca sostiene que estas medidas buscan frenar la cooperación militar de Cuba con actores considerados hostiles y presionar por reformas políticas.

El viaje de Hegseth se produce en un contexto de deterioro económico severo en la isla, marcado por apagones prolongados, escasez de combustible y un sistema productivo en retroceso. El gobierno cubano atribuye la situación al embargo estadounidense, mientras que economistas independientes señalan fallos estructurales acumulados durante décadas.

Guantánamo, enclave bajo control estadounidense desde 1903, vuelve así al centro de la escena política. La presencia del jefe del Pentágono en la base refuerza la percepción de que Washington considera la situación cubana un asunto estratégico de primer orden. La Habana, por su parte, denuncia una escalada que, afirma, busca crear un clima de confrontación.

La visita no altera de inmediato el equilibrio entre ambos países, pero confirma que la relación atraviesa uno de sus momentos más tensos en años. Como siempre, conviene contrastar esta información con fuentes oficiales y medios de referencia.


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