ESTADOS UNIDOS-RUSIA-UCRANIA
Redacción Central
Estocolmo. PLC | Las últimas 24 horas han dejado al descubierto un escenario que combina confusión diplomática, ataques militares y declaraciones contradictorias entre Washington, Kiev y Moscú. Donald Trump aseguró que existe un “alto el fuego energético” entre Rusia y Ucrania, pero mientras el anuncio circulaba en redes sociales, varias instalaciones energéticas ucranianas fueron atacadas. Ni el Kremlin ni el Gobierno ucraniano confirmaron la existencia de tal acuerdo, y las declaraciones posteriores de Volodímir Zelenski y funcionarios rusos solo aumentaron la incertidumbre.
Trump publicó en Truth Social que “ambas partes han llegado a un acuerdo” y pidió que no se rompiera la supuesta tregua. Zelenski respondió que la noticia era “una novedad” para él y que Ucrania estaría dispuesta a respetar un alto el fuego únicamente si Rusia hacía lo mismo. Moscú, por su parte, evitó confirmar cualquier pacto. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró a AFP que “cuando tengamos algo que decir al respecto, por supuesto que se lo comunicaremos”, dejando claro que no existe reconocimiento oficial de la tregua anunciada por Trump.
Mientras tanto, los ataques continuaron. Zelenski informó que Rusia bombardeó una central eléctrica en Kiev y otra instalación energética en Járkov, y subrayó que estos ataques ocurrieron después de la declaración del presidente estadounidense. El mandatario ucraniano añadió que Putin “evidentemente no lee Truth Social”, en referencia a la plataforma donde Trump publicó el supuesto acuerdo.
La tensión aumentó aún más cuando Zelenski declaró a ABC News que estaría dispuesto a celebrar elecciones en Ucrania si Rusia aceptaba un alto el fuego total de 60 días. La respuesta rusa fue inmediata y despectiva. El ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, afirmó que Zelenski “no merece ningún respiro”, mientras Peskov sugirió que Rusia solo aceptaría un alto el fuego de un día, coincidiendo con la jornada electoral.
El intercambio de declaraciones revela un escenario en el que la diplomacia parece avanzar a través de rumores, publicaciones en redes sociales y respuestas improvisadas, mientras la realidad sobre el terreno sigue marcada por ataques, destrucción y ausencia de acuerdos verificables. La supuesta tregua energética anunciada por Trump no ha sido confirmada por ninguna de las partes involucradas y, en los hechos, ha sido desmentida por los bombardeos rusos que continúan afectando infraestructuras críticas en Ucrania.
En medio de esta confusión, Ucrania insiste en que responderá si Rusia no respeta una tregua real y verificable. Moscú, por su parte, mantiene su ambigüedad habitual, evitando compromisos y dejando abierta la puerta a interpretaciones que favorezcan su estrategia militar y política. La situación demuestra que, más allá de los anuncios mediáticos, la guerra sigue su curso y las decisiones reales no se toman en redes sociales, sino en los campos de batalla y en negociaciones que aún no existen.
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