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Ucrania golpea la retaguardia comercial rusa: drones atacan dos centros logísticos de Wildberries

Ucrania ha lanzado una nueva ofensiva de precisión contra la infraestructura económica rusa, atacando dos de los mayores centros logísticos del gigante minorista online Wildberries en el sur de Rusia. Foto de ASTRA

Kiev PLC / Ucrania ha lanzado una nueva ofensiva de precisión contra la infraestructura económica rusa, atacando dos de los mayores centros logísticos del gigante minorista online Wildberries en el sur de Rusia. Según fuentes locales y reportes internacionales, los drones impactaron instalaciones clave de la red de distribución de la empresa, hirieron a varias personas y alcanzaron además un depósito petrolero cercano, lo que amplifica el daño operativo y simbólico del ataque.

Wildberries, el mayor minorista online de Rusia y uno de los pilares del comercio electrónico del país, ha sido blanco de ataques ucranianos en varias ocasiones durante las últimas semanas. La empresa opera centros de distribución que funcionan como nodos esenciales para el abastecimiento de miles de tiendas y consumidores en todo el territorio ruso. Golpear estos puntos significa interrumpir la logística interna, generar pérdidas económicas y exponer la vulnerabilidad de la infraestructura civil en plena guerra.

Los ataques se produjeron en las regiones de Krasnodar y Rostov, dos zonas estratégicas por su cercanía al frente y por su papel en la cadena de suministros del sur de Rusia. Imágenes difundidas en redes sociales muestran incendios en los almacenes y actividad de emergencia en los alrededores. Las autoridades rusas confirmaron que varios trabajadores resultaron heridos y que el fuego se extendió a un depósito de combustible, lo que obligó a desplegar equipos especializados para evitar una explosión mayor.

Este tipo de operaciones forma parte de la estrategia ucraniana de llevar la guerra al interior de Rusia, golpeando infraestructura crítica que sostiene tanto la economía como el esfuerzo militar del Kremlin. En las últimas semanas, Ucrania ha atacado refinerías, depósitos de combustible, fábricas y centros logísticos, buscando degradar la capacidad rusa de mantener su maquinaria bélica y obligar a Moscú a redistribuir recursos para proteger su retaguardia.

El impacto político es evidente. Cada ataque dentro de Rusia desafía la narrativa oficial del Kremlin, que insiste en que el país está protegido y que la guerra se libra exclusivamente fuera de sus fronteras. La ofensiva contra Wildberries, una empresa con millones de clientes y presencia masiva en la vida cotidiana rusa, tiene además un efecto psicológico: muestra que la infraestructura civil no está a salvo y que la guerra ya no es un fenómeno distante para la población.

Para Ucrania, estos golpes cumplen un doble objetivo. Por un lado, afectan la logística rusa en un momento en que Moscú intenta sostener operaciones militares de gran escala. Por otro, envían un mensaje político claro: mientras Rusia ataque ciudades ucranianas, Kiev responderá golpeando puntos sensibles dentro del territorio enemigo. La elección de objetivos civiles con relevancia económica —y no solo instalaciones militares— amplifica el costo político para el Kremlin.

Los ataques a Wildberries se suman a una serie de operaciones que han puesto en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura rusa. La guerra entra así en una fase donde la retaguardia económica se convierte en un campo de batalla tan relevante como el frente militar. Y cada impacto en un centro logístico, una refinería o un depósito de combustible acerca el conflicto a la vida cotidiana de millones de rusos.


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