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Un encuentro inesperado en Guantánamo:  generales de Cuba y EE UU reabren un canal militar en plena tensión regional

El general estadounidense Donovan (centro) junto al general Roberto Legrá Sotolongo, jefe del Estado Mayor General de Cuba, (segundo de izq. a der.) y otros militares cubanos Foto : U.S. Southern Command/X.

PLC – La escena habría parecido impensable hace apenas unos meses: altos mandos militares de Cuba y Estados Unidos conversando cara a cara, en terreno limítrofe, bajo el sol implacable de Guantánamo. Pero ocurrió. El 29 de mayo de 2026, el jefe del Comando Sur estadounidense, general Francis L. Donovan, y el viceministro primero y jefe del Estado Mayor General de Cuba, general Roberto Legrá Sotolongo, sostuvieron un encuentro discreto pero significativo en el perímetro de la base naval, según confirmaron ambas partes.

La reunión, descrita como “positiva” por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar), se centró en cuestiones estrictamente operativas: seguridad perimetral, protección del personal y evaluación de la preparación militar en la zona fronteriza que separa la instalación estadounidense del territorio cubano. Washington, por su parte, habló de un “breve intercambio sobre asuntos de seguridad operativa”, sin insinuar cambios en su postura histórica respecto a la base.

Aunque el tono oficial fue técnico, el contexto geopolítico otorga al encuentro un peso mayor. La Administración Trump mantiene una presión creciente sobre La Habana, con un bloqueo energético reforzado, advertencias directas a países que suministran combustible a la isla y la reciente acusación penal contra Raúl Castro por los sucesos de 1996. En paralelo, Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en el Caribe, incluyendo el despliegue de la 24th Marine Expeditionary Unit, una fuerza de respuesta inmediata para crisis regionales.

En ese marco, la reunión adquiere un carácter excepcional. Es la primera vez en años que un jefe del Comando Sur se encuentra con altos mandos cubanos en la zona, y la primera desde que Donovan asumió el cargo. El general estadounidense aprovechó la visita para realizar una inspección completa de la seguridad de la base, evaluando el perímetro, los protocolos de protección de fuerzas y la preparación operativa del personal.

Para Cuba, el gesto llega en un momento de máxima fragilidad interna. La crisis energética, el desabastecimiento y la presión diplomática han colocado al Gobierno en una posición defensiva. Aun así, el Minfar subrayó que el encuentro se produjo “por acuerdo de ambas partes” y que ambas delegaciones coincidieron en la necesidad de mantener canales de comunicación abiertos entre los dos mandos militares.

La reunión no implica un deshielo, pero sí revela algo más sutil: incluso en medio de una confrontación política y económica creciente, La Habana y Washington reconocen que la estabilidad en Guantánamo —un punto históricamente sensible y cargado de simbolismo— requiere coordinación mínima y diálogo técnico. En un momento en que la retórica bilateral se endurece y la región observa con inquietud los movimientos militares estadounidenses, este contacto, por limitado que sea, introduce un matiz inesperado en la relación.

Queda por ver si este gesto aislado se convertirá en un canal sostenido o si se perderá en la inercia de la confrontación. Pero el simple hecho de que dos generales, separados por décadas de hostilidad, se hayan sentado a hablar en la frontera más simbólica del hemisferio ya constituye, en sí mismo, una noticia.


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