Estocolmo. PLC- La decisión de Suecia de negar los visados a un equipo cubano de fútbol sub‑16 invitado a participar en la Gothia Cup ha desencadenado una inusual ofensiva diplomática de La Habana y una campaña de presión por parte del Kommunistiska Partiet, el pequeño pero activo partido comunista sueco. El caso, que afecta a un grupo de adolescentes que aspiraban a competir en el mayor torneo juvenil del mundo, se ha convertido en un episodio de fricción política entre ambos países y ha abierto un debate sobre los criterios migratorios aplicados por Estocolmo.
La Embajada de Suecia en La Habana comunicó esta semana a la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC) que los jugadores no cumplían uno de los requisitos esenciales para obtener un visado Schengen: demostrar “vínculos socioeconómicos suficientes” que garanticen su regreso a la isla al finalizar el torneo. Según la normativa europea, este criterio busca evaluar el riesgo de permanencia irregular. Las autoridades suecas explicaron que, tratándose de menores, la evaluación se realiza a través de la situación laboral, económica y familiar de los padres.
La respuesta cubana fue inmediata. La Embajada de Cuba en Estocolmo calificó la medida de “totalmente excluyente, discriminatoria y lacerante”, y denunció que se trata de una práctica que, según La Habana, se ha repetido en otros eventos deportivos internacionales. La misión diplomática recordó que delegaciones cubanas han enfrentado negativas similares, especialmente en competiciones celebradas en Estados Unidos, y acusó a Suecia de sumarse a una tendencia “politizada y discriminatoria”.
El caso adquirió una dimensión inesperada cuando el Kommunistiska Partiet, organizador de la invitación a través del club Proletären FF de Gotemburgo, inició una campaña pública para exigir que los jóvenes pudieran viajar. El partido, históricamente cercano al Gobierno cubano, denunció que la decisión sueca contradice los valores del deporte juvenil y los principios de inclusión promovidos por la Gothia Cup. La iniciativa para llevar al equipo cubano a Suecia comenzó en 2024 con el apoyo de organizaciones vinculadas a la cooperación con la isla.
La Gothia Cup, fundada en 1975, reúne cada año a unos 50.000 jóvenes futbolistas de cerca de 90 países. De haberse concretado el viaje, habría sido la primera participación de un equipo cubano en el torneo. Los organizadores aclararon que no tienen influencia alguna sobre la concesión de visados y que la decisión corresponde exclusivamente a la Embajada de Suecia.
El Gobierno sueco, por su parte, ha evitado pronunciamientos políticos y se ha limitado a subrayar que la normativa Schengen se aplica de manera uniforme. La explicación oficial insiste en que los solicitantes —o, en este caso, sus tutores legales— no lograron acreditar motivos suficientes para garantizar el retorno a Cuba, un requisito que se aplica incluso en casos de viajes deportivos o culturales.
El episodio revela tensiones más profundas. Para La Habana, la negativa de visados se interpreta como un gesto político en un momento de creciente aislamiento internacional. Para Suecia, es un caso más dentro de la aplicación estricta de las normas Schengen. Para los jóvenes futbolistas, es la frustración de un sueño deportivo que, por ahora, queda en suspenso.
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