GUERRA RUSIA-UCRANIA
Kiev. PLC | Ucrania ha vuelto a golpear el corazón energético de Rusia con una serie de ataques de largo alcance que, según el presidente Volodímir Zelenski, buscan reducir la capacidad del Kremlin para financiar la guerra y forzar un giro diplomático. En un mensaje publicado en X, el mandatario confirmó impactos contra dos grandes instalaciones petroleras situadas muy lejos del frente: una refinería en Bashkiria, a más de 1.300 kilómetros de la línea de combate, y otra en la región de Yaroslavl, considerada la mayor de la Rusia central y una de las cinco más grandes del país.
Las autoridades rusas reconocieron la magnitud del ataque en Yaroslavl. El gobernador Mijaíl Yevraiev lo calificó como “el más masivo” sufrido por la región desde el inicio de la invasión, asegurando que se derribaron 92 drones antes de que restos de los aparatos provocaran incendios en viviendas y vehículos. El Ministerio de Defensa ruso elevó aún más la cifra y afirmó haber interceptado 605 drones durante la noche, una narrativa que intenta minimizar el impacto real sobre las infraestructuras críticas.
Los ataques forman parte de una campaña sostenida de Kiev para golpear la retaguardia rusa y desestabilizar la red logística que alimenta el esfuerzo bélico del Kremlin. Según Kyiv Independent, la refinería de Yaroslavl es un nodo esencial para el suministro de combustibles en la región central rusa, lo que convierte su paralización en un golpe simbólico y operativo.
Además de las refinerías, Ucrania atacó dos lanchas patrulleras militares y varios buques de la llamada “flota fantasma” del Kremlin en el mar Negro, embarcaciones utilizadas para operaciones encubiertas y transporte de material bélico. Zelenski destacó estas acciones como parte de una estrategia para “limitar los ingresos petroleros de Rusia”, insistiendo en que cada golpe a la infraestructura energética rusa aumenta “las posibilidades de la diplomacia”.
Los ataques ucranianos se producen en paralelo a una intensificación de los bombardeos rusos sobre ciudades e infraestructuras civiles en Ucrania. Moscú ha golpeado estaciones de tren, almacenes comerciales y buques mercantes en el mar Negro, causando víctimas civiles y daños significativos. En Kiev, un ataque reciente destruyó varios depósitos logísticos y dejó al menos 17 muertos, en lo que se interpretó como una respuesta directa a la campaña ucraniana contra la red de distribución del gigante ruso Wildberries.
La guerra entra así en una fase marcada por ataques de largo alcance y una creciente vulnerabilidad de la retaguardia rusa. Las imágenes de humo negro elevándose sobre instalaciones petroleras en Bashkiria y Yaroslavl simbolizan un cambio estratégico: Ucrania ya no solo defiende su territorio, sino que golpea con precisión los pilares económicos y militares del adversario.
“Doy las gracias a todos los combatientes que amplían sistemáticamente nuestras capacidades de largo alcance y, con ello, aumentan las posibilidades de la diplomacia. Rusia debe optar por la paz”, concluyó Zelenski en su mensaje, subrayando que la presión militar sobre la infraestructura rusa es ahora parte central de la estrategia ucraniana para forzar un desenlace negociado.
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