Foto: Facebook.
Madrid. PLC. La detención en Galicia de la presidenta de la Asociación Cubano-Gallega Haydée Santamaría ha sacudido a la red de organizaciones de solidaridad con el régimen cubano en España. La Guardia Civil arrestó a la dirigente en un operativo antidroga en Vilaboa, Pontevedra, donde los agentes incautaron cinco kilos de cocaína, un volumen significativo de psicotrópicos, armas y una gran cantidad de medicamentos cuya procedencia y destino están ahora bajo investigación judicial. El caso, que involucra a nueve detenidos, ha puesto bajo escrutinio a una asociación registrada desde 2014 y prácticamente inactiva desde 2020, pero que mantenía vínculos formales con instituciones oficiales cubanas.
El chalé donde se produjo la intervención policial funcionaba como sede de la organización, aunque vecinos y autoridades locales aseguran que no había actividad pública desde hacía años. La Guardia Civil sostiene que el inmueble era utilizado como centro logístico para la distribución de drogas y medicamentos de venta restringida, una práctica que, según los investigadores, podría haberse extendido durante meses sin levantar sospechas. La presidenta de la asociación, considerada una de las responsables de la trama, fue enviada a prisión preventiva mientras avanza la investigación.
El caso ha generado incomodidad en los círculos de apoyo al Gobierno cubano en España, que han evitado pronunciarse. La detención golpea a un entramado de asociaciones que durante décadas han funcionado como plataformas de respaldo político y logístico para La Habana, y que ahora enfrentan un episodio que erosiona su credibilidad. La versión de que los medicamentos incautados eran “donaciones para Cuba”, difundida por allegados de la detenida, fue descartada por los investigadores, que señalan indicios claros de comercio ilegal.
La operación policial abre interrogantes sobre el uso de estructuras asociativas para actividades ilícitas y sobre el grado de supervisión que reciben estas entidades. También expone la vulnerabilidad de un ecosistema de organizaciones que, bajo el paraguas de la solidaridad, han operado con escasa transparencia. Mientras avanza el proceso judicial, el caso se perfila como uno de los golpes más duros a la red de apoyo exterior del régimen cubano en los últimos años, y deja en evidencia la distancia entre el discurso político y la realidad que se escondía tras la fachada de una asociación cultural.
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