La crisis del combustible en Cuba entró en una nueva fase de incertidumbre tras el desmentido oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos, que negó este miércoles haber autorizado a la empresa Vanguard Energy a enviar gasolina y diésel a la isla. La aclaración, recogida por CiberCuba y confirmada por la periodista Nora Gámez Torres del Miami Herald, fue categórica: “Vanguard Energy no ha recibido ninguna licencia estadounidense para esta transacción. Las sanciones de la administración Trump siguen vigentes” .
El desmentido desmonta la narrativa que había circulado apenas horas antes, cuando Bloomberg y el Miami Herald informaron que la compañía con sede en Coral Gables había firmado un acuerdo para arrendar instalaciones de CUPET y enviar cargamentos de hasta 250.000 barriles cada 30 o 40 días, en lo que habría sido el mayor envío de combustible estadounidense a Cuba desde la era Eisenhower. La operación, según esas fuentes, estaba destinada al sector privado, organizaciones humanitarias y entidades diplomáticas.
La polémica se intensificó cuando el portal Café Fuerte reveló que el anuncio de Vanguard provocó “desasosiego” en sectores políticos de Miami y una reacción inmediata del Departamento de Estado, que se apresuró a negar cualquier autorización formal. Sin embargo, el mismo análisis recuerda que el Departamento de Comercio había abierto en febrero una vía regulatoria para exportaciones de combustible al sector privado cubano sin necesidad de licencias específicas, bajo la excepción “Apoyo al Pueblo Cubano” . La contradicción entre ambas agencias —Comercio y Estado— es ahora el centro del conflicto.
La empresa, por su parte, insiste en que no necesita una licencia individual porque la guía del 25 de febrero ya habilita este tipo de operaciones. CiberCuba cita al abogado Augusto Maxwell, quien defiende la legalidad del acuerdo y asegura que el combustible permanecería bajo control estadounidense hasta su pago íntegro, evitando cualquier transferencia al Gobierno cubano .
La tormenta política y mediática en torno al combustible refleja un escenario más amplio: la pugna entre quienes buscan aliviar la crisis humanitaria en la isla y quienes temen que cualquier flexibilización termine beneficiando al aparato estatal. En medio de ese forcejeo, Cuba sigue a oscuras, y el combustible que prometía llegar desde Florida continúa siendo, por ahora, solo una posibilidad frustrada.
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