CUBA-HISTORIA
La Habana. PLC / La devolución a Cuba de varios documentos históricos sustraídos hace décadas del Archivo Nacional marca un episodio singular en la relación cultural entre ambos países. Esta vez, el gesto no proviene de La Habana, sino de las autoridades estadounidenses, que recuperaron y entregaron materiales que estaban siendo vendidos en tiendas de comercio electrónico en Estados Unidos. Entre ellos se encuentra la Constitución de La Yaya de 1897, considerada la última y más completa de las cartas magnas mambisas, así como cartas y manuscritos de figuras como Máximo Gómez, Tomás Estrada Palma, Raúl Roa y Fidel Castro.
La operación de recuperación se inició cuando especialistas estadounidenses detectaron que los documentos —robados del Archivo Nacional cubano hace décadas— estaban siendo ofertados como piezas de colección. Su intervención evitó que estos materiales se dispersaran definitivamente en el mercado internacional, un riesgo frecuente para archivos históricos vulnerables. Aunque las autoridades cubanas no han especificado qué agencia estadounidense lideró la gestión, la restitución confirma que existió una acción coordinada para impedir el tráfico ilícito de patrimonio documental.
Una vez recuperados, los documentos fueron entregados a Cuba y presentados en una reunión de la Comisión Nacional de Memoria Histórica. Según la directora del Archivo Nacional, Elvira Corbelle Sanjurjo, los materiales incluyen firmas originales, cuños y manuscritos que fueron autenticados por instituciones especializadas. Algunos de los documentos nunca habían sido vistos por los custodios del archivo, lo que sugiere que el robo afectó piezas que no estaban catalogadas públicamente.
El caso revela dos dimensiones importantes. Por un lado, la vulnerabilidad del patrimonio documental cubano, expuesto durante décadas a pérdidas, deterioro y tráfico ilegal. Por otro, el papel decisivo que pueden desempeñar instituciones extranjeras —en este caso, estadounidenses— en la protección de bienes culturales cuando los mecanismos internos de conservación han fallado o han sido insuficientes.
La devolución de la Constitución de La Yaya y de los documentos de figuras clave de la historia cubana no solo restituye piezas de alto valor simbólico, sino que devuelve al país fragmentos esenciales de su memoria. En un momento en que la preservación del patrimonio enfrenta desafíos estructurales, este episodio demuestra que la cooperación internacional puede ser determinante para evitar que la historia se pierda en manos privadas o en mercados digitales sin control.
La memoria vuelve a Cuba, pero lo hace gracias a una intervención exterior que, paradójicamente, ha protegido mejor estos documentos que las instituciones encargadas de custodiar el legado histórico nacional.
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