CUBA-EE.UU.
Washington. PLC / Estados Unidos anunció este jueves una nueva ronda de sanciones contra cinco entidades estatales y ocho altos funcionarios vinculados al aparato militar cubano, en una medida que profundiza la estrategia de presión de la Administración Trump sobre la isla. Entre los sancionados figura Álvaro López Miera, ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, a quien Washington acusa de facilitar la adquisición de armamento y la cooperación militar de La Habana con Rusia, China e Irán. El secretario de Estado, Marco Rubio, presentó las medidas amparadas en una orden ejecutiva firmada en mayo que amplía el alcance de las sanciones contra funcionarios, militares y entidades que, según EE. UU., sostienen actividades contrarias a su seguridad nacional.
El comunicado del Departamento de Estado describe al régimen cubano como un “patrocinador estatal del terrorismo” y acusa a La Habana de servir como plataforma para operaciones de inteligencia y cooperación militar de potencias adversarias a solo 90 millas de las costas estadounidenses. Rubio, en un mensaje difundido en redes sociales, afirmó que las sanciones buscan “proteger nuestra seguridad nacional mediante la imposición de medidas contra quienes facilitan las relaciones militares de Cuba y los envíos de armas al régimen”. La retórica del secretario de Estado refuerza la línea dura adoptada por Washington desde el inicio del conflicto con Irán y la intensificación de tensiones con Rusia y China.
Las sanciones se suman a otras impuestas este año contra el conglomerado militar GAESA y el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pilares económicos y logísticos del poder castrista. La nueva lista incluye empresas vinculadas a la adquisición de tecnología militar, intermediarios financieros y estructuras encargadas de coordinar cooperación con aliados estratégicos de La Habana. Para Washington, estas redes permiten a Cuba mantener vínculos militares que fortalecen la presencia de actores adversarios en el hemisferio occidental.
El anuncio llega en un momento de creciente fricción regional. La guerra entre EE. UU. e Irán ha reconfigurado prioridades estratégicas y ha llevado a Washington a reforzar su postura frente a gobiernos que considera alineados con Teherán. Cuba, que ha intensificado su cooperación militar con Rusia en medio de la guerra en Ucrania y ha mantenido vínculos con China en materia de inteligencia, aparece ahora en el centro de una narrativa que busca limitar la influencia de estos actores en América Latina.
Para La Habana, las sanciones representan un golpe político y económico. El aparato militar cubano controla sectores clave de la economía, desde el turismo hasta la logística portuaria, y cualquier restricción adicional complica su capacidad de operar en mercados internacionales. Sin embargo, el Gobierno cubano ha respondido históricamente a estas medidas reforzando su discurso de resistencia y denunciando una agresión estadounidense destinada a asfixiar al país.
La nueva ofensiva de Washington confirma que la política hacia Cuba se ha alineado con una estrategia global de contención frente a Rusia, China e Irán. El mensaje es claro: cualquier actor que facilite la proyección militar de estos países será objeto de sanciones. En este contexto, Cuba vuelve a situarse en el tablero geopolítico como un punto de fricción entre Washington y sus adversarios.
Descubre más desde Prensa Libre Cuba
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.













Sé el primero en comentar