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Cárdenas se queda sin agua y el régimen vuelve a culpar a la electricidad de una crisis que ya es estructural

El episodio no es aislado. Forma parte de una crisis hídrica y energética que se ha agravado durante todo 2026 en Matanzas. Foto Instagram

La Habana. PLC |La ciudad de Cárdenas, en Matanzas, amaneció nuevamente sin agua tras una avería eléctrica en el campo de pozos de Smith Comas, el punto de origen del acueducto que abastece a más de 78.000 habitantes. La falla, que según las autoridades locales podría estar vinculada a una descarga eléctrica, paralizó por completo el bombeo y dejó a la población dependiendo de pipas, improvisaciones y la resignación acumulada de años de crisis.

La Dirección de Salud de Cárdenas informó que especialistas se trasladaron al lugar para evaluar los daños, pero no ofreció un plazo para restablecer el servicio. El telecentro Telebandera confirmó que el diagnóstico continúa y que la magnitud de la avería sigue sin precisarse. La dependencia absoluta del sistema de bombeo respecto al suministro eléctrico convierte cualquier incidente en una emergencia inmediata: basta un transformador quemado, una descarga o un apagón prolongado para que toda la ciudad quede sin agua.

El episodio no es aislado. Forma parte de una crisis hídrica y energética que se ha agravado durante todo 2026 en Matanzas. Los apagones han llegado a durar entre 60 y 87 horas consecutivas en distintos puntos de la provincia, paralizando los sistemas de bombeo y dejando a comunidades enteras sin acceso al agua. En abril, la viceprimera ministra Inés María Chapman reconoció que más de 300.000 matanceros carecen de estabilidad en el suministro, una admisión que confirma la dimensión estructural del problema.

La falta de agua no solo afecta la vida cotidiana: tiene consecuencias sanitarias directas. En marzo, las autoridades recomendaron hervir y clorar el agua ante brotes de hepatitis, y en mayo se detectaron casos activos en el barrio La Marina, en el propio municipio de Cárdenas. La precariedad del sistema eléctrico también ha golpeado a otras comunidades del territorio: el poblado de Cantel estuvo más de siete días sin electricidad tras la explosión de un transformador, otro ejemplo de la fragilidad de la infraestructura.

La situación en Cárdenas es el retrato de un país donde cada servicio depende de otro que también está colapsado. Sin electricidad no hay agua; sin agua no hay higiene; sin higiene proliferan enfermedades; y sin infraestructura no hay posibilidad de recuperación. El régimen promete mantener informada a la población, pero evita ofrecer plazos concretos porque sabe que no puede cumplirlos. La avería de Smith Comas es solo la chispa más reciente en un sistema que lleva años en ruinas.


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