ESTADOS UNIDOS-CHINA
Washington. PLC | Estados Unidos se prepara para dar un paso que podría redefinir el mapa geopolítico de la inteligencia artificial y las cadenas de suministro estratégicas. Según un borrador interno del Departamento de Estado, filtrado a Reuters, Washington planea comunicar a decenas de gobiernos que la participación en su iniciativa de cooperación tecnológica no será compatible con la adhesión simultánea a marcos chinos rivales. El mensaje es directo: los países deberán elegir bando. Y quienes intenten mantenerse en ambos serán presionados para abandonar la ambigüedad.
La advertencia se centra en Pax Silica, un marco lanzado por Washington en 2023 para reforzar las cadenas de suministro de semiconductores, minerales críticos e infraestructura vinculada a la inteligencia artificial avanzada. Dos docenas de países ya forman parte del proyecto, entre ellos Japón, Australia, Corea del Sur y Kazajistán, este último clave por sus recursos minerales estratégicos. Pero la inquietud en Washington aumentó cuando Kazajistán decidió sumarse también a la iniciativa china de cooperación en IA, un movimiento que para EE. UU. representa una señal de que algunos socios buscan jugar en ambos tableros.
El borrador de carta dirigido a los 35 países que firmaron en junio la Declaración de Oportunidades de la IA con Estados Unidos es explícito: “Formar parte de todo es no formar parte de nada. La firma de la declaración Pax Silica no es solo una suscripción de membresía, sino un compromiso”. El documento sostiene que la adhesión a Pax Silica no puede coexistir con iniciativas competidoras cuyos requisitos entren en conflicto con el marco estadounidense. Aunque el texto no menciona directamente a China, el destinatario implícito es evidente.
El movimiento llega en un momento en que Pekín acelera su estrategia global. En julio, bajo la presidencia de Xi Jinping, China lanzó la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, un marco alternativo que promueve modelos de código abierto y busca atraer a países interesados en tecnologías de IA sin las restricciones de exportación estadounidenses. Los modelos chinos han avanzado rápidamente y compiten cada vez más con los sistemas propietarios de empresas como OpenAI y Anthropic. Para Washington, la competencia ya no es solo tecnológica: es diplomática.
La estrategia estadounidense va más allá del software. La producción avanzada de semiconductores y el acceso a minerales críticos se han convertido en piezas centrales de la rivalidad geopolítica. Pax Silica aspira a crear un ecosistema de países alineados con EE. UU. en materia de inversiones, cadenas de suministro y controles de exportación, reduciendo la dependencia de rivales estratégicos. La decisión de Kazajistán de participar en ambos marcos ha sido la primera prueba de tolerancia para Washington, que ahora parece dispuesto a endurecer las reglas.
Un funcionario estadounidense citado por Reuters lo resumió con una frase que refleja el tono del ultimátum: los países “no pueden quedarse con el pastel y comérselo”. Para Washington, presentarse como miembro de confianza de su ecosistema tecnológico mientras se participa en iniciativas chinas supone un riesgo que puede socavar la cohesión del bloque occidental. China, por su parte, acusa a EE. UU. de politizar la cooperación tecnológica y advierte que estas medidas “solo servirán para frenar los avances globales en materia de IA”.
Si la propuesta se formaliza, los gobiernos que han intentado equilibrar sus relaciones económicas y tecnológicas con ambas potencias se verán obligados a tomar una decisión estratégica más explícita. La competencia en IA, semiconductores y minerales críticos ya no será un terreno donde la ambigüedad resulte viable. Washington quiere aliados definidos. Y China, con su propio marco de cooperación, también.
El mundo entra así en una fase donde la inteligencia artificial deja de ser un campo de innovación para convertirse en un instrumento de alineamiento geopolítico. La pregunta para muchos países no será qué tecnología adoptar, sino qué futuro político elegir.
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