VENEZUELA
Caracas. PLC / Caracas vivió este martes una de esas jornadas que, sin necesidad de grandes despliegues, revelan el pulso político de un país exhausto pero persistente. Cientos de venezolanos marcharon por sectores del municipio Libertador para exigir elecciones “ya” y reclamar el regreso de María Corina Machado, la líder opositora y premio Nobel de la Paz, cuya ausencia física en el país se ha convertido en símbolo de la fractura institucional que atraviesa Venezuela.
La movilización, convocada por Vente Venezuela (VV), coincidió con el segundo aniversario de las presidenciales de 2024, cuyos resultados siguen siendo el epicentro de la disputa política. Mientras el Consejo Nacional Electoral proclamó entonces a Nicolás Maduro como ganador, la oposición —respaldada por actas publicadas en línea— sostiene que Edmundo González Urrutia obtuvo una victoria contundente. Ese desacuerdo, lejos de diluirse con el tiempo, se ha intensificado tras la captura de Maduro por parte de Estados Unidos en enero de este año y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
La marcha de este martes fue la primera de VV en Caracas en lo que va de año y reunió a simpatizantes provenientes de distintos sectores de la capital y del vecino estado Miranda. Vestidos de azul, corearon consignas que ya forman parte del repertorio opositor: “María Corina, vente, tu pueblo está presente” y “Pongan la fecha, nosotros ponemos los votos”. Más que simples frases, fueron recordatorios de un mandato que los manifestantes consideran vigente desde 2024 y que, según ellos, debe traducirse en un nuevo proceso electoral con garantías democráticas.
El contexto no es menor. Venezuela aún se recupera de los devastadores terremotos del 24 de junio, que dejaron más de 5.500 muertos y miles de familias sin hogar. En la marcha se guardó un minuto de silencio por las víctimas, un gesto que enlazó la tragedia humanitaria con la exigencia política: para muchos manifestantes, la respuesta tardía del Gobierno ante el desastre confirmó la necesidad de un cambio profundo en la conducción del país.
Desde la tarima instalada para el acto, dirigentes de VV insistieron en que cualquier transición política debe comenzar con una elección presidencial. “Si queremos una transición, tenemos que ir a una elección”, afirmó Henry Alviárez, vocero del partido. “Cuando fijen la fecha de elección, allí comienza la transición”, añadió, en una frase que sintetiza la estrategia opositora: presión ciudadana sostenida y organización territorial en los 335 municipios del país.
Machado, que permanece fuera de Venezuela desde diciembre tras denunciar que el Gobierno le cerró el espacio aéreo para impedir su regreso, envió un mensaje en video reproducido durante la movilización. “El 28 de julio nos dimos un mandato y lo vamos a cumplir. Levántate, Venezuela. La transición viene y es con la gente, por la gente y con nuestras propias manos”, dijo la dirigente, reafirmando su intención de volver al país pese a los obstáculos.
González Urrutia, asilado en España, también se pronunció. Aseguró que este 28 de julio “será recordado como el momento en que Venezuela recuperó la certeza de que podía construir un futuro distinto”, y reiteró que el mandato popular de 2024 “está vigente”. Ambos líderes han señalado que evaluarán el diálogo previsto para agosto entre el chavismo y un sector opositor, pero solo en función de “logros concretos y verificables”, entre ellos un cronograma electoral oportuno, la liberación de presos políticos y garantías para todos los actores.
La marcha de este martes no fue masiva en términos numéricos, pero sí significativa en términos políticos. Representó la reactivación de la calle como espacio de presión y la consolidación de una narrativa que vincula la crisis institucional, la tragedia humanitaria y la necesidad de una transición democrática. En un país donde las movilizaciones han sido históricamente termómetro y catalizador, la jornada dejó claro que, pese al desgaste, la oposición venezolana sigue buscando un punto de inflexión.
Y en el centro de esa búsqueda, el regreso de María Corina Machado se ha convertido en una demanda que trasciende lo simbólico: para muchos manifestantes, su presencia en el país es condición indispensable para que la transición —esa palabra que ella misma repite— deje de ser promesa y se convierta en proceso.
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