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Meliá anuncia su retirada definitiva de Cuba y fija el cierre total para el 24 de julio

La salida de la mayor operadora extranjera de hoteles en Cuba confirma la gravedad del momento: la isla pierde uno de sus socios turísticos históricos justo cuando enfrenta la peor crisis económica en décadas y un aislamiento internacional creciente. Foto archivo

Madrid. PLC / Meliá Hotels International confirmó este martes en Madrid que abandonará de manera definitiva toda su operativa en Cuba, una decisión que se hará efectiva el próximo 24 de julio de 2026. La compañía comunicó el anuncio a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, donde explicó que su filial portuguesa Ilha Bela pondrá fin a la gestión, comercialización y uso de marca en todos los establecimientos que aún mantenía en la isla. La medida completa el proceso iniciado el 3 de junio, cuando la cadena ya había cancelado contratos en quince hoteles como parte de una evaluación de riesgos en un entorno cada vez más inestable.

La empresa argumenta que las persistentes dificultades operativas, legales, económicas y financieras en Cuba han hecho imposible garantizar una mínima estabilidad para continuar trabajando en el país. El repliegue incluye la descontinuación total de sus marcas, la actividad receptiva y la cadena de suministro local vinculada a la operativa hotelera. Meliá, que llegó a gestionar hasta 34 hoteles con cerca de 14.000 habitaciones, era hasta hace poco el principal operador turístico extranjero en la isla.

El anuncio llega en un momento crítico para el sector turístico cubano, golpeado por la caída de visitantes, el colapso energético y la presión geopolítica. La compañía señala que está evaluando el impacto financiero de la salida global del mercado cubano, incluida la revisión del valor en libros de sus activos en la isla, un detalle que se conocerá cuando presente los resultados del primer semestre. Al mismo tiempo, asegura que implementará una transición ordenada para minimizar el impacto sobre colaboradores, proveedores y clientes.

La retirada definitiva de Meliá, que se hará efectiva en tres días, marca un punto de inflexión para el turismo cubano y confirma la gravedad del deterioro económico y político que atraviesa el país. La salida del mayor operador extranjero añade presión a un sector que ya enfrenta su peor crisis en décadas y deja a Cuba con un panorama turístico cada vez más reducido y dependiente de actores estatales.


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