Gävle, Suecia.– PEN Suecia y el Museo de la Prisión de Suecia inauguraron el 3 de junio la exposición “Encarcelados, pero no silenciados”, un homenaje internacional a escritores que hoy permanecen en prisión por ejercer su libertad de expresión. Entre los autores destacados figura la poeta y presa política cubana María Cristina Garrido Rodríguez, cuya obra escrita desde la cárcel se ha convertido en un símbolo de resistencia cultural frente a la represión en la isla.
La muestra, instalada en una de las primeras prisiones de celdas de Suecia —un edificio de 1847 concebido para el aislamiento y la vigilancia— reúne textos de autores encarcelados en Cuba, Rusia, Vietnam, Irán y otros países donde escribir sigue siendo un acto de riesgo.
María Cristina Garrido: poesía desde el encierro
Garrido Rodríguez, detenida tras las protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba y condenada a siete años de prisión, es una de las voces centrales de la exposición. Sus poemas, muchos de ellos escritos clandestinamente y sacados de contrabando desde la prisión de mujeres de Guatao, revelan la crudeza del encierro, la violencia institucional y la persistencia de la esperanza.
Su obra —que incluye los poemarios Examen de tiempo y Voz cautiva— ha sido reconocida internacionalmente por su fuerza testimonial y su capacidad para transformar la experiencia carcelaria en un acto de afirmación humana. Para PEN Suecia, su presencia en la exposición es esencial para comprender cómo la literatura se convierte en un espacio de libertad incluso bajo condiciones extremas.
Un homenaje global a quienes escriben bajo represión
La exposición reúne a ocho autores encarcelados: Dawit Isaak, Galal El‑Behairy, Gui Minhai, Yuri Dmitriev, María Cristina Garrido Rodríguez, Narges Mohammadi, Osman Kavala y Pham Doan Trang. Sus textos, muchos redactados en condiciones de aislamiento, dan testimonio de la experiencia de ser castigado por las propias palabras.
“Es necesario aumentar el conocimiento sobre la situación de los escritores encarcelados”, afirmó Hanna Nordell, directora de operaciones de PEN Suecia. “El valor de estos autores puede inspirar a otros cuando la libertad de expresión se ve restringida en todo el mundo”.
Por su parte, Desirée Kjellberg, directora del Museo de la Prisión de Suecia, destacó la importancia de conectar el pasado penitenciario del país con las realidades contemporáneas: “Cuando el patrimonio cultural del sistema penitenciario se encuentra con la actualidad internacional, se produce una sinergia que crea cercanía y comprensión en ambos sentidos”.
Textos que cruzan muros
Los escritos incluidos en la exposición —algunos sacados de contrabando desde cárceles de distintos continentes— revelan no solo la dureza del encierro, sino también la capacidad de la palabra para resistir. En conjunto, muestran cómo la literatura puede sobrevivir a la censura, la vigilancia y la violencia estatal.
En el caso de María Cristina Garrido, su poesía se ha convertido en una de las expresiones más potentes del movimiento de presos políticos cubanos. Sus versos, escritos en condiciones de aislamiento y precariedad, han circulado por redes internacionales de solidaridad y han sido traducidos a varios idiomas.
Una colaboración para visibilizar la represión
La exposición es fruto de una colaboración entre el Museo de la Prisión de Suecia, PEN Suecia y el Ayuntamiento de Gävle. Su objetivo es sensibilizar al público sobre la situación de escritores que hoy pagan con su libertad el ejercicio de un derecho fundamental.
Para la comunidad literaria sueca, la presencia de María Cristina Garrido en esta muestra subraya la urgencia de seguir denunciando la represión en Cuba y de apoyar a quienes, como ella, continúan escribiendo pese a la cárcel.
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