Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Un acuerdo inesperado: expertos señalan que Irán obtiene la mayoría de las concesiones en el acuerdo de 14 puntos con Estados Unidos

Donald Trump durante la firma del acuerdo de entendimiento. Foto: Casa Blanca/X

Estocolmo. PLC — El acuerdo de entendimiento firmado entre Estados Unidos e Irán, compuesto por 14 puntos y presentado como un paso hacia la desescalada regional, ha sorprendido incluso a los analistas más experimentados. Las primeras reacciones coinciden en un diagnóstico: Teherán emerge como el principal beneficiado, mientras Washington asume compromisos que, según los expertos, habrían sido impensables hace apenas unos años.

El investigador sueco Jan Hallenberg lo resume con una frase que ha generado debate: “Es sorprendente la cantidad de concesiones que Estados Unidos ha hecho a Irán”. Su lectura coincide con la del especialista en Oriente Medio Alexander Atarodi, quien considera que el acuerdo coloca a Irán “en pie de igualdad con la mayor potencia del mundo”, un escenario que altera el equilibrio político de la región.

El documento establece el fin inmediato de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano, un punto que Irán exigía desde el inicio y que Israel rechazaba de manera categórica. Para Teherán, es una victoria diplomática; para Washington, un factor de tensión con su principal aliado en Oriente Medio. La inclusión del conflicto entre Israel y el Líbano, señalan los analistas, supone un giro que obligará a Estados Unidos a gestionar un frente político adicional.

Otro de los elementos más llamativos es el compromiso estadounidense de respetar la integridad territorial iraní y abstenerse de intervenir en sus asuntos internos, una demanda histórica de Teherán. Atarodi lo califica como “un éxito indiscutible para Irán”, que obtiene una garantía formal frente a décadas de presiones y amenazas de cambio de régimen.

El acuerdo también contempla la retirada de fuerzas estadounidenses de las inmediaciones de Irán y el levantamiento del bloqueo marítimo, lo que permitirá restablecer el tráfico petrolero en el Golfo Pérsico. Para los expertos, este punto tiene un peso estratégico enorme: Irán recupera su capacidad de exportación y, además, obtiene un rol ampliado en la gestión del estrecho de Ormuz junto a Omán, un avance que Atarodi describe como “la mayor ventaja estratégica que Irán se lleva de la guerra”.

En el plano económico, el entendimiento abre la puerta a un fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo iraní, gestionado con participación estadounidense. A ello se suma el levantamiento progresivo de sanciones y la liberación de activos congelados, una reivindicación que Teherán ha perseguido durante décadas. “Irán tendrá acceso a una cantidad enorme de capital con la que antes ni siquiera podía soñar”, afirma Atarodi.

El único punto que los expertos consideran claramente favorable a Washington es el compromiso iraní de no fabricar armas nucleares y de diluir el uranio enriquecido bajo supervisión del OIEA. Sin embargo, Hallenberg advierte que la formulación es “imprecisa” y deja espacio para futuras negociaciones.

El acuerdo deberá transformarse en un pacto definitivo en un plazo de 60 días, prorrogables si ambas partes lo desean, y su versión final tendrá que ser aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU. Para Irán, esta garantía internacional es esencial; para Estados Unidos, un gesto que refuerza la legitimidad del proceso.


Descubre más desde Prensa Libre Cuba

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Los comentarios están cerrados.