Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Suecia redefine su mirada sobre Cuba mientras se derrumba el consenso histórico

El gobierno sueco con el apoyo parlamentario de Sverigedemokraterna-- impulsa dentro de la Unión Europea una revisión del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba, al considerar que la política de acercamiento no ha producido avances reales. Foto generada por PLC/IA

Estocolmo. PLC especial / La política sueca hacia Cuba atraviesa una transformación profunda que rompe con décadas de aproximación diplomática cautelosa. El Gobierno de Estocolmo, respaldado por una mayoría parlamentaria amplia, sostiene hoy que la isla vive una crisis estructural de derechos humanos, democracia y deterioro institucional que ya no admite ambigüedades. La ministra de Exteriores, Maria Malmer Stenergard, lo resumió con una frase que marcó un giro claro: Suecia “no ve razón alguna para defender a un régimen así” y considera la situación en Cuba “muy grave, tanto en lo humanitario como en la falta de democracia y derechos humanos”, según declaraciones recogidas por medios suecos y europeos.

El Ejecutivo —integrado por Moderaterna, Kristdemokraterna y Liberalerna, con el apoyo parlamentario de Sverigedemokraterna— impulsa dentro de la Unión Europea una revisión del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba, al considerar que la política de acercamiento no ha producido avances reales. La represión, los presos políticos, la crisis económica y la alianza estratégica de La Habana con Moscú en plena guerra de Ucrania han reforzado la postura sueca de exigir resultados concretos y verificables.

Los socialdemócratas, tradicionalmente más inclinados al diálogo, mantienen hoy una posición crítica hacia el régimen cubano. Aunque defienden el fin del embargo estadounidense —como hace toda la UE— coinciden en que Cuba no ha mostrado señales de apertura democrática y que la política europea debe ser más exigente. Miljöpartiet, los verdes, comparte esta línea: apoyo al multilateralismo, rechazo al embargo y críticas claras a la falta de libertades en la isla.

El único matiz relevante proviene de Vänsterpartiet, el partido de izquierda que históricamente mostró simpatía hacia Cuba. Aunque ya no defiende abiertamente al Gobierno cubano, mantiene una postura más prudente y evita alinearse con la dureza del Ejecutivo sueco. Condena el embargo y apuesta por el diálogo, pero sin ofrecer respaldo político a La Habana. Es, en la práctica, el único partido que conserva una sensibilidad más favorable hacia el Estado cubano, aunque muy lejos de las posiciones de décadas anteriores.

En conjunto, el panorama político sueco muestra un consenso amplio: Cuba atraviesa una crisis profunda y el régimen no ofrece señales de reforma. El apoyo tradicional que La Habana encontraba en sectores de la izquierda sueca se ha erosionado, mientras que el Gobierno lidera en Europa una línea más firme y crítica. Suecia, que durante años fue vista como un actor moderado en la política hacia Cuba, se ha convertido ahora en uno de los países que exige con mayor claridad cambios democráticos y respeto a los derechos humanos.

En un momento en que Cuba enfrenta apagones masivos, colapso económico, protestas sociales y creciente aislamiento internacional, la posición sueca refleja una tendencia más amplia en Europa: el tiempo de la indulgencia diplomática parece haber terminado. Como siempre, conviene confirmar esta información con fuentes oficiales y medios fiables.


Descubre más desde Prensa Libre Cuba

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.