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Machado se planta: el nuevo diálogo nace sin su liderazgo y bajo presión de resultados verificables

María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, marca distancia frente al nuevo mecanismo de conversaciones anunciado entre representantes del chavismo y miembros de la Asamblea Nacional de 2015, previsto para iniciar el 1 de agosto y respaldado por Estados Unidos- Foto archivo

Panamá. PLC / Cabello había cerrado la puerta al diálogo hace apenas unas semanas. Ahora, la principal figura de la oposición venezolana, María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, marca distancia frente al nuevo mecanismo de conversaciones anunciado entre representantes del chavismo y miembros de la Asamblea Nacional de 2015, previsto para iniciar el 1 de agosto y respaldado por Estados Unidos. En un comunicado conjunto con Edmundo González Urrutia, candidato presidencial opositor en 2024, Machado afirmó que no participará en ese proceso y que desconoce su diseño, alcance y funcionamiento, pues no ha sido invitada ni consultada en ninguna fase.

La declaración llega en un momento de reacomodo político tras la captura de Nicolás Maduro en enero y la instalación del gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, que intenta proyectar estabilidad institucional mientras sectores del chavismo buscan recomponer puentes con actores opositores. Sin embargo, Machado y González subrayan que cualquier iniciativa de diálogo deberá ser evaluada exclusivamente por sus resultados verificables y no por anuncios o gestos políticos. Entre esos resultados mencionan la recuperación de las instituciones democráticas, la liberación de todos los presos políticos, garantías reales para todos los actores sin exclusiones, un cronograma electoral presidencial oportuno y el respeto pleno a la soberanía popular.

Aunque se mantienen al margen del mecanismo, ambos dirigentes aseguran que no serán un obstáculo para iniciativas que produzcan avances reales hacia una transición política. La Asamblea Nacional de 2015, ha convocado a los sectores democráticos a aportar propuestas para una hoja de ruta de reconstrucción nacional. Su presidenta, Dinorah Figuera, sostiene que el país enfrenta una devastación agravada por los terremotos del 24 de junio y que urge un acuerdo amplio para encarar la crisis.

Machado y González, por su parte, insisten en que regresarán a Venezuela para acompañar al país, recorrerlo y construir un Gran Acuerdo Nacional para la Reconstrucción de la República. Su mensaje apunta a mantener la cohesión de la oposición y evitar que el nuevo mecanismo diluya la presión por reformas profundas. En un escenario marcado por la incertidumbre, la exclusión de la principal líder opositora del proceso de agosto añade tensión a un diálogo que nace con límites claros y con la exigencia de resultados concretos como única medida de legitimidad.


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