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La narrativa de Trump sobre el diésel se derrumba ante los datos y deja al descubierto su alineamiento con Moscú

Trump acusa a Zelenski de encarecer el diésel mientras firma acuerdos para importar gasóleo ruso. Imagen de referencia generada por inteligencia artificial | ©PLC

Redacción Central

Estocolmo. PLC |Trump no dice la verdad cuando culpa a Ucrania del precio del diésel en Estados Unidos. Los expertos coinciden en que la causa principal del encarecimiento del combustible es la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha cerrado el estrecho de Ormuz y ha estrangulado el flujo mundial de petróleo y productos refinados. Los ataques ucranianos contra refinerías rusas sí han afectado la capacidad de Rusia para exportar diésel, pero son un factor secundario dentro de una crisis mucho más amplia y profunda.

Las investigaciones recientes muestran que el precio del diésel en Estados Unidos alcanzó un promedio nacional de 6,28 dólares por galón en septiembre de 2026, un récord histórico. Los analistas de energía explican que tres elementos han empujado los precios al alza: regulaciones ambientales que han reducido la capacidad de refinación, la guerra de Rusia contra Ucrania y, sobre todo, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha cerrado durante meses el paso marítimo más importante para el comercio global de combustibles.

El cierre del estrecho de Ormuz ha bloqueado una parte sustancial de los envíos de petróleo y diésel del Golfo Pérsico, provocando escasez global y disparando los precios. Desde que comenzó la guerra contra Irán, el diésel en Estados Unidos ha aumentado más de un 78%.

Los ataques ucranianos contra refinerías rusas sí han reducido la capacidad de Moscú para producir diésel, obligando a Rusia a suspender exportaciones y contribuyendo a la tensión en el mercado. Pero incluso los analistas que mencionan este factor lo sitúan dentro de un panorama más amplio dominado por la guerra en Irán y la falta global de capacidad de refinación.

Con estos datos, la afirmación de Trump de que Zelenski es responsable del precio del diésel en Estados Unidos no resiste el más mínimo análisis. Es una acusación políticamente útil para él, pero técnicamente falsa.

Trump, al culpar a Ucrania, desvía la atención de la responsabilidad directa de su propia administración en una guerra que ha cerrado una arteria energética global. Y al exigir públicamente que Zelenski deje de atacar refinerías rusas, no solo se entromete en la estrategia militar de un país invadido, sino que favorece los intereses del Kremlin, que depende de sus exportaciones energéticas para financiar la guerra.

Este intento de trasladar la culpa a Ucrania encaja con un patrón más amplio: Trump exige moderación a la víctima mientras concede ventajas al agresor. Y lo hace en un momento en que Ucrania lucha por su supervivencia y en que la economía mundial sufre las consecuencias de una guerra que él mismo ha contribuido a escalar.

Trump acusa a Zelenski de encarecer el diésel mientras firma acuerdos para importar gasóleo ruso; exige que Ucrania deje de atacar infraestructura militar rusa mientras elogia la necesidad de “un nuevo líder” en Kiev; y culpa a la resistencia ucraniana de una crisis energética que los expertos atribuyen a la guerra contra Irán y a la falta global de capacidad de refinación.

El resultado es un discurso que debilita a Ucrania, fortalece a Rusia y desinforma al público estadounidense sobre las causas reales de la crisis energética.

Trump no está describiendo la realidad: está construyendo una narrativa. Y esa narrativa, como muestran los datos, no tiene nada que ver con el precio del diésel, pero sí mucho que ver con la política internacional que él mismo ha decidido impulsar.


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