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ESPECIAL PLC: El Partido Conservador de Canadá reafirma su apoyo a una Cuba democrática y toma distancia de la política liberal hacia La Habana

Pierre Poilievre, líder del Partido Conservador de Canadá, junto al empresario y activista cubanocanadiense Antonio Tang, de larga trayectoria en defensa de la libertad de Cuba.

Especial- Prensa Libre Cuba

Otawa. PLC  | El Partido Conservador de Canadá ha reafirmado su respaldo a la democratización de Cuba y a quienes dentro y fuera de la Isla reclaman libertades políticas y respeto a los derechos humanos. El pronunciamiento adquiere especial relevancia después del voto del Gobierno canadiense a favor de la resolución presentada por La Habana en Naciones Unidas contra el embargo estadounidense.

En declaraciones especiales ofrecidas a Prensa Libre Cuba, destacados representantes conservadores expresaron su compromiso con la causa democrática cubana después de una reunión de trabajo con el empresario y activista cubanocanadiense Antonio Tang.

Participaron en los pronunciamientos Leo Housakos, líder de la oposición en el Senado canadiense; Anna Roberts, diputada conservadora por Ontario; y Pierre Paul-Hus, diputado por Quebec y responsable político del Partido Conservador en esa provincia.

Las declaraciones ofrecen un importante contrapunto a cualquier interpretación de la posición canadiense en Naciones Unidas como un respaldo unánime de Canadá al régimen cubano. El voto de un gobierno representa la política exterior de ese ejecutivo, pero no significa necesariamente que exista consenso entre las distintas fuerzas políticas sobre cómo relacionarse con La Habana.

En el caso de los conservadores, la diferencia viene de lejos.

Leo Housakos ha sido una de las voces más críticas con el régimen cubano en el Parlamento canadiense. En marzo de 2022 presentó en el Senado una moción que reclamaba condenar la represión en Cuba, reconocer a la oposición democrática como interlocutora y defender el derecho de los cubanos a manifestarse pacíficamente.

Su posición se mantiene. El 26 de febrero de 2026, ya como líder de la oposición en el Senado, Housakos pronunció un duro discurso sobre la situación cubana, responsabilizó al régimen de La Habana por buena parte del sufrimiento de la población y reclamó que Canadá apoyara directamente a la sociedad civil y al sector privado cubano, en lugar de mantener lo que describió como una relación habitual con el Gobierno.

La relación entre representantes conservadores y la sociedad civil cubanocanadiense tampoco es nueva. En 2023, activistas se reunieron con Housakos y Pierre Paul-Hus para abordar la situación de los presos políticos, las violaciones de derechos humanos y la represión de la disidencia en Cuba.

Pierre Paul-Hus llevó posteriormente esas demandas directamente a la Cámara de los Comunes. En junio de 2024 presentó una petición que reclamaba al Gobierno canadiense exigir la liberación de todos los presos políticos cubanos, censurar las graves violaciones de derechos humanos del régimen y reconocer tanto a los cubanocanadienses críticos de La Habana como a la sociedad civil prodemocrática de la Isla como interlocutores.

Estos antecedentes refuerzan el significado de las declaraciones obtenidas ahora por Prensa Libre Cuba. No se trata simplemente de una reacción ocasional al voto en Naciones Unidas, sino de una posición política que algunos dirigentes conservadores canadienses han expresado durante años.

Aquí conviene además establecer una distinción fundamental.

Votar contra el embargo estadounidense no equivale necesariamente a respaldar al régimen cubano. Un gobierno puede considerar equivocadas las sanciones de Washington y al mismo tiempo condenar la inexistencia de elecciones libres, los presos políticos, la represión y las restricciones a las libertades fundamentales en Cuba.

Lo verdaderamente discutible es que La Habana intente presentar cada voto favorable a su resolución en Naciones Unidas como una adhesión internacional a su sistema político.

El mensaje de los conservadores canadienses cuestiona precisamente esa interpretación. Canadá tiene una política oficial hacia Cuba, pero dentro de la democracia canadiense existen fuerzas políticas que reclaman una posición considerablemente más firme frente al Gobierno de La Habana y un apoyo más directo a quienes trabajan por una transición democrática.

Para Antonio Tang y otros integrantes de la comunidad cubanocanadiense, llevar esas preocupaciones directamente hasta el Parlamento canadiense busca evitar que el debate sobre Cuba quede reducido a las relaciones entre Ottawa y el Gobierno cubano. Los presos políticos, la sociedad civil, los activistas y quienes reclaman una apertura democrática también deben formar parte de cualquier política canadiense hacia la Isla.

La posición conservadora plantea, por tanto, una cuestión que trasciende la última votación de Naciones Unidas: la relación de Canadá con Cuba no debería medirse únicamente por su posición respecto al embargo estadounidense, sino también por su actuación frente a las violaciones de los derechos humanos y por el respaldo que esté dispuesto a ofrecer a los cubanos que reclaman pacíficamente un sistema democrático.

En eso, al menos, destacados representantes del Partido Conservador de Canadá han querido dejar clara su posición: su interlocución no termina en el Gobierno de La Habana. También mira hacia los cubanos que aspiran a sustituir la dictadura por una democracia.


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