ESTADOS UNIDOS- ARANCELES
Washington. PLC / Estados Unidos impondrá este viernes una nueva ronda de aranceles que afectará a casi todo el comercio internacional que ingresa al país. Con tasas entre el 10 % y el 12,5 %, el Gobierno de Donald Trump aplicará gravámenes a las importaciones procedentes de 60 economías, incluida la Unión Europea y todos sus Estados miembros, en lo que constituye el mayor endurecimiento arancelario desde la Ley de Aduanas de 1930. La medida coincide con la expiración de los aranceles provisionales de 150 días que el Tribunal Supremo permitió tras suspender los gravámenes más severos de Trump en febrero.
El Departamento de Comercio estadounidense confirmó que los nuevos tipos arancelarios se aplicarán al 99 % de todas las importaciones, excluyendo únicamente los productos que ya están sujetos a aranceles sectoriales como el acero y el aluminio. La Oficina del Representante Comercial (USTR) justificó la medida alegando que las 60 economías investigadas “no han aplicado de manera efectiva la prohibición de bienes producidos mediante trabajo forzoso”, un argumento que permite a la Casa Blanca reconstruir su arquitectura arancelaria sin violar el fallo del Supremo.
La tarifa del 10 % se aplicará a países que cuentan con prohibiciones parciales o compromisos formales contra el trabajo forzoso, entre ellos Canadá, México, India, Reino Unido, Argentina y varios países de Asia y América Latina. Para productos procedentes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Suiza y Taiwán, el arancel oscilará entre el 10 % y el 12,5 %, descontando los gravámenes ya existentes bajo las reglas de nación más favorecida. China queda fuera del esquema porque mantiene un régimen comercial separado con Estados Unidos.
La nueva ronda arancelaria sustituye al arancel universal del 10 % que Trump había impuesto en enero bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una norma que permite gravámenes temporales cuando existen “problemas fundamentales de balanza de pagos”. Ese arancel expiraba este viernes y no podía ser prorrogado sin aprobación del Congreso, un trámite que la Casa Blanca sabía imposible en el clima político actual. Por ello, el Gobierno recurrió a una nueva justificación legal basada en el trabajo forzoso para mantener vivo su muro arancelario.
El impacto global será inmediato. Los aranceles afectan a productos intermedios, bienes de consumo, textiles, cerámica y componentes electrónicos de bajo valor añadido. Aunque la UE mantiene exenciones estratégicas —como aeronaves civiles, diamantes belgas y corcho portugués— la mayoría de sus exportaciones quedarán sujetas a los nuevos gravámenes. Para países con economías más dependientes del mercado estadounidense, el golpe será aún mayor.
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