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La visita de Delcy Rodríguez a Nueva York desata rechazo masivo en Venezuela mientras Washington acelera su acercamiento a Caracas

El encuentro con Trump, previsto para esta tarde en un evento paralelo a la Asamblea General, será el primero cara a cara entre ambos desde la caída de Maduro. Foto ONU de Rodríguez con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Redacción Central

Nueva York. PLC | La llegada de Delcy Rodríguez a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU y reunirse hoy con el presidente Donald Trump marca el punto más alto —y más polémico— del giro diplomático entre Washington y Caracas. La visita, que incluye encuentros con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y con los máximos responsables del FMI, el Banco Mundial y el BID, se produce en un clima de rechazo abrumador dentro de Venezuela: según un sondeo de Meganálisis, el 91% de los venezolanos desaprueba la reunión entre Rodríguez y Trump, y el 80% rechaza el acuerdo petrolero firmado el 28 de agosto entre ambos gobiernos.

Rodríguez llegó el lunes a Nueva York, convirtiéndose en la primera jefa de Estado venezolana en asistir a la Asamblea General desde que Nicolás Maduro fue capturado en enero en Caracas por fuerzas estadounidenses y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico. En su primera jornada, sostuvo reuniones con Guterres y con los líderes del FMI, el Banco Mundial y el BID, en un esfuerzo por reactivar vínculos financieros congelados durante años. Según Reuters, la delegación venezolana busca avanzar en acuerdos sobre energía, deuda y minería, así como recuperar control sobre activos en el exterior y acceder a financiamiento internacional.

El encuentro con Trump, previsto para esta tarde en un evento paralelo a la Asamblea General, será el primero cara a cara entre ambos desde la caída de Maduro. Washington ha señalado que la reunión se realizará como un “pull-aside” durante la recepción de líderes mundiales. Aunque no se han divulgado detalles de la agenda, el contexto es claro: Estados Unidos y Venezuela firmaron recientemente un acuerdo que otorga a Washington control sobre aproximadamente una quinta parte de las reservas petroleras venezolanas, las mayores del mundo, como parte de un plan para reconstruir la industria energética del país.

La visita de Rodríguez también coincide con negociaciones para reestructurar la deuda venezolana —estimada entre 150.000 y 200.000 millones de dólares— y con la creación de un comité internacional para coordinar a los acreedores. El BID, según su presidente Ilan Goldfajn, ya prepara un plan de dos años para evaluar las necesidades de inversión en electricidad y protección social. El FMI, por su parte, centró sus conversaciones en la recuperación tras el terremoto de junio.

Pero mientras el Gobierno interino de Rodríguez avanza en acuerdos internacionales, la percepción dentro de Venezuela es diametralmente opuesta. El sondeo de Meganálisis, realizado entre el 15 y el 19 de septiembre con 1.627 participantes, muestra un rechazo casi total a la legitimidad de Rodríguez como representante del país: el 94% afirma que no se siente representado por ella en la ONU.

La encuesta también revela un profundo escepticismo hacia el acercamiento entre Washington y Caracas. La captura de Maduro, el acuerdo petrolero y la cooperación directa entre Trump y Rodríguez han generado una mezcla de sorpresa, desconfianza y resentimiento entre los venezolanos, que ven el pacto como una negociación entre élites que no responde a las necesidades del país. La metodología del sondeo —realizado por internet— debe ser considerada, pero el nivel de rechazo es tan alto que confirma una tendencia sostenida: la población no percibe a Rodríguez como una figura legítima ni como una interlocutora válida ante la comunidad internacional.

La reunión de hoy en Nueva York se produce, por tanto, en un escenario de contradicciones profundas. Mientras Rodríguez busca consolidar su posición internacional y asegurar recursos para su administración, la mayoría de los venezolanos rechaza tanto su liderazgo como el acuerdo que la ha llevado a la mesa con Trump. Y mientras Washington celebra el avance de su estrategia energética y geopolítica, Caracas enfrenta una crisis de representación que amenaza con acompañar cada paso de este nuevo capítulo diplomático.

La visita de Rodríguez a la ONU no solo simboliza un giro histórico en la relación entre Estados Unidos y Venezuela: también expone la distancia entre las decisiones de los gobiernos y la percepción de los ciudadanos. Esa brecha, hoy más visible que nunca, será el telón de fondo del encuentro entre Trump y Rodríguez.


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