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Lo que realmente hacen las sanciones de Estados Unidos: el mecanismo que está estrangulando la economía cubana

El objetivo principal de Washington es GAESA, el conglomerado militar que controla más del 40% del PIB cubano. Foto captura pantalla.

Estocolmo. PLC / Las sanciones que Estados Unidos aplica hoy contra el régimen cubano no son gestos simbólicos ni simples declaraciones diplomáticas. Son un sistema de presión económica diseñado para cortar las fuentes de financiamiento del Estado, aislar a su élite militar y provocar un colapso operativo en sectores estratégicos. Su alcance es mucho más profundo de lo que suele explicarse en el debate público: afectan la energía, las finanzas, el turismo, las remesas, la minería y la logística. En la práctica, están desmantelando la arquitectura económica que sostiene al régimen.

El núcleo de estas sanciones es la Orden Ejecutiva 14404, firmada el 1 de mayo de 2026, que permite congelar los activos en Estados Unidos de cualquier entidad —cubana o extranjera— que colabore con el Gobierno de Cuba. Según La Opinión, las sanciones recientes alcanzan sectores como salud, energía, transporte y servicios financieros, y el canciller Bruno Rodríguez las calificó como un “castigo colectivo” destinado a profundizar la crisis económica . Pero el impacto real va mucho más allá de la retórica oficial.

El objetivo principal de Washington es GAESA, el conglomerado militar que controla más del 40% del PIB cubano, según El Nacional . GAESA maneja hoteles, tiendas dolarizadas, remesas, bancos, aduanas, combustible, logística y transporte. Es el corazón financiero del régimen. Al sancionar GAESA y a su presidenta, Ania Guillermina Lastres, Estados Unidos no solo bloquea sus activos: obliga a cualquier empresa extranjera a cortar vínculos para evitar sanciones secundarias. Esto explica la salida inmediata de Sherritt, la mayor inversión minera en Cuba, tras la inclusión de Moa Nickel en la lista negra.

La presión se extiende a todos los sectores estratégicos. La Nación detalla que GAESA controla el mercado minorista dolarizado, las remesas y el turismo, y que la caída de las remesas —de 3.716 millones en 2019 a apenas 1.113 millones en 2024— ha golpeado directamente su capacidad de generar divisas. La Orden Ejecutiva 14404 amplía este cerco al amenazar con sanciones a cualquier empresa extranjera que opere en sectores considerados estratégicos, desde la minería y la energía hasta las telecomunicaciones y la logística, según Emol .

El efecto práctico es devastador. Las sanciones no solo congelan activos: bloquean cuentas bancarias, impiden transacciones internacionales, restringen viajes de ejecutivos y cortan el acceso al sistema financiero estadounidense. Esto ha provocado un éxodo empresarial sin precedentes. Las compañías extranjeras ya no pueden operar sin riesgo de perder acceso a bancos, mercados y plataformas de pago. La desconexión de Visa y Mastercard, causada por la ruptura del banco extranjero que procesaba sus transacciones, es una consecuencia directa de este cerco financiero.

La presión energética es otro componente crítico. Según El Nacional, Cuba ha recibido solo un barco de crudo ruso en cinco meses debido al cerco petrolero impuesto por Estados Unidos, y la producción nacional apenas cubre el 40% de las necesidades del país. Esto ha generado apagones de más de veinte horas, paralización industrial y colapso del transporte.

En conjunto, las sanciones no buscan un impacto inmediato, sino un desgaste estructural. Cortan ingresos, bloquean socios, paralizan sectores y obligan a empresas extranjeras a abandonar la isla. El régimen pierde divisas, pierde conectividad financiera y pierde capacidad de maniobra. La economía cubana, ya debilitada, enfrenta ahora un aislamiento total que acelera su deterioro.

Las sanciones estadounidenses no son un embargo tradicional: son un mecanismo de asfixia financiera diseñado para desarticular el aparato económico del régimen desde dentro. Su efecto real es visible en la salida de inversores, el colapso energético, la desconexión financiera y la crisis humanitaria que atraviesa la isla. Cuba no enfrenta solo sanciones: enfrenta la pérdida de su estructura económica fundamental.


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