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ONU: ¿QUIÉN ESCUCHA REALMENTE AL PUEBLO CUBANO?

La misión de la ONU que antecedió este informe estuvo en Cuba apenas diez días, del 11 al 21 de noviembre de 2025. ¿Puede conocerse la verdadera realidad de un país en diez días? Imagen generada por inteligencia artificial / ASF

Por Antonio Suárez Fonticiella – Prensa Libre Cuba

La Habana. PLC | El informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por la Relatora Especial Zaina Jallad vuelve a situar el embargo estadounidense en el centro de la explicación sobre la crisis cubana. El problema no es investigar sus efectos —esos efectos deben ser examinados— sino presentar una realidad tan compleja sin atribuir con igual claridad la responsabilidad del Gobierno cubano sobre lo que ocurre dentro de la Isla.

Y aquí hablamos desde la perspectiva de millones de cubanos.

La misión de la ONU que antecedió este informe estuvo en Cuba apenas diez días, del 11 al 21 de noviembre de 2025. ¿Puede conocerse la verdadera realidad de un país en diez días? ¿Se convivió realmente con las familias que pasan noches enteras sin electricidad, con el campesino que no puede producir, con el paciente que busca medicamentos, con el ciudadano que reclama agua o con quienes han terminado en prisión por protestar?

Porque si queremos explicar la miseria cubana, hay preguntas que tampoco pueden quedar fuera.

¿Quién administra la economía? ¿Quién controla las divisas? ¿Quién decide las prioridades? ¿Quién responde por el deterioro de hospitales, centrales eléctricas, viviendas, transporte y sistemas de agua?

Cuba comercia con numerosos países. Las MIPYMES han demostrado que existen mecanismos para importar mercancías. Y entonces surge una contradicción que merece una investigación independiente: si todo se explica por el embargo, ¿cómo se explica la existencia de negocios que importan y venden productos mientras el Estado asegura que no puede abastecer al pueblo?

También hay que hablar de GAESA, el poderoso conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas. Si existen recursos para grandes inversiones turísticas, hoteles de lujo y proyectos como la Torre K, mientras los hospitales, la electricidad y el abastecimiento básico están en crisis, el pueblo tiene derecho a preguntar: ¿cuáles son las prioridades del Gobierno?

Y hay una pregunta todavía más sencilla: ¿quién bloqueó la tierra cubana?

Ningún embargo impide por sí mismo sembrar una hectárea, criar ganado o producir alimentos en Cuba. Las políticas agrícolas, los incentivos al campesino, la comercialización y la administración de los recursos son decisiones internas.

Lo mismo ocurre con las donaciones. Si llegan alimentos, medicamentos u otros recursos, el pueblo tiene derecho a saber quién los recibe, cómo se distribuyen y si realmente llegan a quienes los necesitan. Eso requiere transparencia y auditorías independientes, no propaganda.

Y está la pregunta que ningún informe económico debería ignorar:

¿Por qué tantos cubanos se marchan?

Cuando una nación pierde a sus jóvenes, profesionales, trabajadores y familias enteras durante décadas, no estamos solamente ante un problema provocado desde el exterior. También estamos ante el resultado de un sistema que no ha logrado ofrecer a su población un futuro digno.

La crisis cubana tampoco es únicamente económica. Es una crisis de derechos humanos.

¿Cómo explicar la falta de agua sin hablar de quienes son detenidos por reclamarla? ¿Cómo hablar de apagones sin hablar de ciudadanos encarcelados por protestar? ¿Cómo hablar de pobreza sin hablar de quienes han perdido su libertad por expresar públicamente su descontento?

El pueblo cubano necesita que la ONU escuche todas las voces, no solamente la versión del Gobierno.

Que investigue el embargo estadounidense, sí. Pero que investigue también al Gobierno cubano. Que examine las sanciones, pero también la gestión económica. Que pregunte por los medicamentos, pero también por las compras, las divisas y su distribución. Que investigue los apagones, pero también el deterioro de la infraestructura. Que estudie la emigración y pregunte por qué millones de cubanos sienten que su futuro está fuera de Cuba.

Y que escuche a quienes no tienen acceso a los salones oficiales: al campesino, al médico, al trabajador, al joven, al preso, al familiar de un preso y al ciudadano que simplemente exige agua, electricidad, comida y libertad.

Porque Cuba no necesita que nadie exonere a sus gobernantes.

Cuba necesita que el mundo escuche al pueblo cubano.


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