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Rubio y Lavrov exhiben sus diferencias sobre Ucrania tras su reunión en Manila

Rubio dejó claro que la posición estadounidense sigue anclada en el principio de soberanía ucraniana. Foto PLC/IA

Manila. PLC / La reunión entre el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, celebrada este jueves en Manila, dejó al descubierto dos narrativas que avanzan en direcciones opuestas, aunque ambas reivindican la vía diplomática como salida al conflicto en Ucrania.

Lavrov afirmó después del encuentro que Rusia está “lista para una solución política y diplomática”, reiterando el mensaje que Moscú había transmitido en su comunicado previo. Según el ministro ruso, la disposición de Washington a seguir enviando armas a Kiev es el principal obstáculo para cualquier negociación seria. En su lectura, Estados Unidos prolonga la guerra y bloquea la posibilidad de un acuerdo que estabilice la región. Lavrov insistió en que Rusia no rechaza el diálogo, pero que este solo será viable cuando cesen las “acciones hostiles” de Occidente.

El Departamento de Estado, por su parte, confirmó que ambos ministros discutieron la relación bilateral y la necesidad de poner fin a la guerra. Rubio fue más explícito en su intervención ante la prensa: aseguró que el presidente Donald Trump considera que el conflicto es “un krig dumt”, un “guerra tonta”, y que Estados Unidos está “listo para actuar” si surge una oportunidad real de alcanzar un acuerdo sobre Ucrania. Subrayó que la guerra ha limitado la capacidad de Washington y Moscú para encontrar áreas de cooperación, y que cualquier avance dependerá de que Rusia demuestre voluntad de reducir la escalada militar.

Rubio también dejó claro que la posición estadounidense sigue anclada en el principio de soberanía ucraniana. Washington no contempla una negociación que legitime la ocupación rusa, pero sí está dispuesto a explorar fórmulas diplomáticas si Moscú muestra señales concretas de desescalada.

La cumbre de la ASEAN, centrada en seguridad regional y cooperación económica, se convirtió así en un escenario inesperado para un intercambio directo entre las dos potencias. Aunque no hubo anuncios de avances, la reunión confirmó que ambos gobiernos mantienen abiertos los canales diplomáticos en medio de una guerra que ha redefinido el equilibrio geopolítico global.


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