Caracas- PLC– El Gobierno de Venezuela dio este lunes un portazo definitivo a cualquier posibilidad de diálogo con la oposición, en un gesto que confirma el endurecimiento político tras la llegada de Delcy Rodríguez a la presidencia interina. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, afirmó en rueda de prensa que “no hay nada de eso sobre la mesa” y que el Ejecutivo no mantiene ni mantendrá conversaciones con los sectores opositores que, según él, “han apostado por la confrontación”. La declaración, difundida por medios venezolanos y reproducida por agencias internacionales, marca un giro brusco en un país donde la presión internacional había insistido en la necesidad de una negociación nacional.
Cabello fue explícito al descartar cualquier acercamiento con María Corina Machado, la figura más visible de la oposición. “Con ellos no hay nada de eso sobre la mesa, y con ella aún menos”, dijo, en referencia directa a la dirigente liberal. Sus palabras buscan desmentir versiones que circulaban desde hace semanas sobre contactos discretos entre representantes del Gobierno y sectores opositores, especialmente después de que Rodríguez asumiera el poder tras la destitución de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a principios de año, un episodio que reconfiguró por completo el tablero político venezolano.
La nueva presidenta interina, que ha intentado proyectar una imagen de estabilidad institucional, no ha comentado públicamente las declaraciones de Cabello. Sin embargo, su silencio refuerza la percepción de que el ala dura del chavismo mantiene el control efectivo del Gobierno y fija los límites de cualquier posible negociación. La oposición, fragmentada y debilitada tras años de persecución, interpreta el mensaje como una señal inequívoca de que el oficialismo no está dispuesto a ceder espacios ni a abrir un proceso de transición pactada.
El rechazo frontal al diálogo se produce en un momento en que organismos internacionales y gobiernos de la región habían insistido en la necesidad de un acuerdo político que permitiera estabilizar el país tras meses de tensión. La negativa de Cabello, figura clave del aparato chavista, complica cualquier intento de mediación y deja a Venezuela en un escenario de incertidumbre prolongada. La oposición, por su parte, acusa al Gobierno de cerrar las puertas a una salida pacífica y de apostar por la confrontación permanente como estrategia de supervivencia.
La declaración del ministro confirma que el oficialismo no contempla concesiones y que la línea política del Gobierno se orienta hacia el control interno y la deslegitimación de sus adversarios. En un país exhausto por la crisis económica, la polarización y la intervención extranjera, el mensaje de Cabello no solo clausura la vía del diálogo, sino que anticipa un periodo de mayor tensión política.
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