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Rubio advierte que Washington no tolerará la deriva autoritaria del régimen Ortega‑Murillo

Rubio calificó esa postura como la prueba definitiva de la “verdadera naturaleza autoritaria” del régimen, señalando que Ortega y Murillo han abandonado incluso la apariencia de contar con consentimiento popular. Foto PLC/IA

Washington. PLC / El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó una advertencia directa al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, afirmando que ni el gobierno de Donald Trump ni la comunidad internacional “se quedarán de brazos cruzados” mientras la dictadura profundiza la represión y genera una inestabilidad que, según dijo, amenaza la seguridad nacional estadounidense.

El mensaje, difundido en la red social X, llega tras las declaraciones de Ortega durante el aniversario de la Revolución Sandinista, donde aseguró que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones” para impedir que la oposición pueda disputar el poder. Con esa frase, el mandatario sandinista —en el poder desde 2007 y acompañado desde 2017 por su esposa, Rosario Murillo, ahora copresidenta tras una reforma constitucional— explicitó la eliminación total de cualquier vía de alternancia democrática.

Rubio calificó esa postura como la prueba definitiva de la “verdadera naturaleza autoritaria” del régimen, señalando que Ortega y Murillo han abandonado incluso la apariencia de contar con consentimiento popular. En su comunicado, el Departamento de Estado sostuvo que el pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir a sus líderes mediante elecciones libres y que ningún gobierno que destruya ese principio puede esperar mantener relaciones normales con otras naciones del hemisferio.

La embajada estadounidense en Managua amplificó el mensaje, subrayando que la abolición de las elecciones no solo profundiza la represión interna, sino que también incrementa la inestabilidad regional. Para Washington, la deriva del régimen sandinista —marcada por fraudes electorales, persecución política y eliminación sistemática de rivales— constituye un riesgo estratégico en Centroamérica.

El pronunciamiento de Rubio se inscribe en un contexto de creciente tensión: Ortega acusa a los opositores en el exilio de conspirar para “atrapar el poder”, mientras consolida un modelo de control familiar sobre las instituciones del Estado. La comunidad internacional, por su parte, observa con preocupación el cierre total del espacio político en Nicaragua y el impacto que esta crisis puede tener en la región.

La advertencia del secretario de Estado marca un endurecimiento del tono de Washington y anticipa que la política hacia Managua podría entrar en una fase más activa. En un país donde el régimen ya no disimula su vocación de perpetuidad, la presión externa se perfila como uno de los pocos factores capaces de alterar el rumbo.


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