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La Contrainteligencia lanza la operación Rolex

Pero fíjense si el cambalache fue insatisfactorio, que Etecsa debió publicar una guía apresurada para que los cubanos cambiaran manualmente la hora de sus celulares. Foto ©PLC

CUBA-SOCIEDAD

Por Carlos Cabrera Pérez

Madrid. PLC -Sátira Política | La Contrainteligencia (CI) castrista acaba de lanzar la operación “Rolex” para hacer un censo de los cubanos que cambiaron la hora para vivir con la de Miami; ordenando a sus oficiales territoriales el inventario de diversionistas horarios y contrarrestar las mentiras del enemigo sobre la afición del relojero en jefe por esa marca elitista que, como los Oldsmobiles, fue pasajera, aunque llegó a usar dos modelos a la vez, porque le salía de los cojones.

Pero la UM Etecsa ha echado por tierra el plan de la CI, convirtiéndose en el primer agente de la CIA en Cuba, bajo el programa impulsado por Marco Rubio para reclutar nuevos agentes, armando una cagazón vigueta con el fallido no cambio de hora, que trastornó aún más la vida de sus víctimas y puso en peligro hasta el amor.

Langley deberá contrastar los informes que les lleguen de tan singular unidad militar porque miente más que posibilitar la comunicación y navegación siempre vigiladas y caras, como corresponde a ese mercado cautivo que es Apagonia Village, donde a realidad siempre supera a la ficción.

Dijo Etecsa: “Los equipos que conforman la red de telecomunicaciones tienen configurado el cambio automático de la hora, por lo que en los últimos días se ha trabajado para crear las condiciones para que este domingo se mantuviera el funcionamiento de estos sistemas sin cambio, lo cual fue logrado de manera satisfactoria.

“No obstante, muchos usuarios podrían percibir que sus equipos celulares sí aplicaron el cambio de horario, y esto es debido a que los sistemas operativos de estos terminales ya traen predefinida la zona horaria de Cuba y en muchos casos la toman como preferencia”.

Rara vez, lo satisfactorio provoca tantos fallos y molestias y el enjuague deja abierta la puerta a que posibles piratas informáticos y jodedores entren en la red de la telefónica verde oliva y disparen un sabroso Radio Reloj: doce del mediodía en La Habana, Cuba. Una de la madrugada en Miami, municipio cabecera. Tres de la tarde en Tel Aviv, Israel. ¡Coñó, Selena, apretaste!

Pero fíjense si el cambalache fue insatisfactorio, que Etecsa debió publicar una guía apresurada para que los cubanos cambiaran manualmente la hora de sus celulares, sin disculparse por los contratiempos que hayan podido causar a la vida de las personas que hayan perdido una cita médica, gestión importante o hayan sido sorprendidos en un disparo de móvil para matar jugadas.

¿Cómo cambian de hora los móviles?

El cambio automático de hora en los teléfonos móviles se produce mediante una combinación de información de las redes de telefonía, geolocalización y bases de datos de zonas horarias. El teléfono no necesita que el usuario le indique cuándo empieza o termina el horario de verano o invierno.

Cuando está activada la opción de fecha y hora automáticas, el teléfono identifica la zona horaria y usa la información de la red de telefonía móvil, en este caso, de Etecsa y, llegados la hora y día, modifica el parámetro y actualiza las aplicaciones, es decir, se refleja en alarmas, calendarios, registros de llamadas, y mensajerías, entre otras.

¿Qué sucede si un gobierno decide no cambiar la hora? Cuando un país decide suspender el cambio horario estacional debe modificar las reglas horarias que comunica a los sistemas internacionales y, esa información, termina incorporada a las bases de datos de los fabricantes de teléfonos. Por tanto, el año que viene, si se revertiera la medida, puede pasar lo mismo.

Si un gobierno anuncia una modificación con poca antelación, algunos teléfonos podrían tardar en aplicar la actualización ejecutiva y el confuso comunicado de Etecsa deja sin contestar las siguientes preguntas:

a) ¿El no cambio de hora fue una improvisación o una medida pensada previamente?

b) ¿Con qué antelación comunicó Etecsa a Internet Assigned Numbers Authority (IANA) y a la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) la decisión gubernamental?

El 24 de octubre, el Gobierno cubano anunció que mantendría el horario de verano hasta el 7 de noviembre de 2027, sin atrasar los relojes el 1 de noviembre, mediante una nota conjunta de los ministerios de Energía y Minas (MINEM) y de Trabajo y Seguridad Social (MINTSS).

Pero Microsoft registró el aviso cubano, el 27 de octubre, sin el plazo necesario para que tuviera un efecto en la red cubana y las terminales de los clientes. de hecho, la empresa advirtió que algunos ordenadores de Windows y teléfonos podían mostrar una hora incorrecta hasta recibir el aviso de la no actualización.

Quien imita fracasa

La ocurrencia tardocastrista no es novedosa, el difunto Hugo Chávez retrasó media hora el reloj oficial de Venezuela en diciembre de 2007 para adaptar la jornada cotidiana a la luz solar y como un beneficio para los rendimientos escolar y laboral, pero convirtió al país en uno de los pocos del mundo con un huso horario desplazado en intervalos de media hora.

Casi nueve años después, Nicolás Maduro dio marcha atrás porque en ningún caso quedó acreditada la ventaja del capricho. ¡Menos mal que no le dio por expropiar la hora!

En Cuba, los argumentos de ahorrar electricidad y evitar que aumenten los apagones durante las horas de máxima demanda han caído por su propia oscuridad; noviembre arrancó con un déficit de 1.922 MW durante el horario pico, con apenas 958 MW disponibles frente a una demanda de 2.850 MW. según datos de la UNE.

La nota conjunta de MINEM y MTSS calculó un ahorro en 76 Mw por la reducción del consumo de la iluminación artificial y otros 50 Mw por el aprovechamiento de la generación solar fotovoltaica, durante la franja horaria. Y, como no podía faltar, le echaron la culpa a Estados Unidos.

Jodiendo a los cariñositos

Por si no bastara, la medida gubernamental habrá provocado más de una bronca matrimonial y hasta divorcios de cariñositos de ambos sexos, porque los amantes furtivos, al levantarse, lo primero que hacen es escribir o llamar a la pieza prohibida, como cantó Olga Gillot; con el riesgo de que sus parejas los puedan coger en el brinquito, creyendo que son las 8 a.m., cuando son las 7 y hay moros en la Playita de 16 y marejadas peligrosas para embarcaciones menores.

Obviamente, no faltarán entusiastas de la escoba amarga que achacarán el descontrol horario al bloqueo, cuando el verdadero culpable es el flamante agente de la CIA; si esto pasó con ETECSA, imaginen a los combatientes de la división de drones del EMG, a las jefaturas de Tropas Especiales y unidades de designación directa del MINFAR poniendo en hora sus bicicletas blindadas; el medio de locomoción más revolucionario porque no tiene marcha atrás, la yunta de bueyes con ametralladora portátiles y la escuadra de palomas mensajeras patrióticas, que han implantado récord de velocidad en vuelo entre El Calvario y Hialeah, con escalas para reabastecerse en Ñooo que barato y en Miami Bins liquidation store.

El dos por dos de Cala

El 27 de octubre, el compañero Mike Waltz sacó el expediente Rolex del comandante en jefe en Naciones Unidas, provocando la reacción instantánea de la diplochusmería y una solapada campaña en redes sociales de los Seikos usados por Fidel con mala memoria, porque cifraba entre 25 y 40 dólares estadounidenses el coste de sus relojes japoneses, cuando tuvo y regaló algunos que costaban como el apreciado cronómetro suizo, 400 dólares de entonces.

Las ciberclarias no repararon en el detalle de que un combatiente con un sueldo de 600 pesos y sin cuentas en Suiza, difícilmente podría comprarse un Rolex o un Seiko de 400 dólares americanos; aunque fuese tan ahorrativo como Machado Ventura.

El cubano Constantino Armesto Murgada; un blanco con manos de negros para la percusión y conocido en las subguaras cubanas por el sobrenombre de Cala, coprotagonizó junto con Fidel Castro una de las mejores anécdotas Rolex de la revolución. En una pesquería, Fidel se encabronó porque se le fue un pez al que no pudo atravesar con el arpón de su escopeta submarina. Ya fuera del agua, Cala reparó en que el comandante lleva dos relojes Rolex en sus muñecas y le preguntó el motivo.

– Porque me sale de los cojones.

El artista no reaccionó y se puso a recoger su equipo fotográfico hasta que Fidel, buscando disculparse, le dijo: ¿Cala, y por qué tu usas dos cámaras?

– Coño, comandante … porque me sale de los cojones.


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