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El régimen moviliza a Cuba para la guerra mientras el país lucha por sobrevivir

Mientras buena parte de la población enfrenta enormes dificultades económicas y un deterioro persistente de sus condiciones de vida, el Estado continúa dedicando atención política y organizativa a preparar al país frente a un enemigo exterior. Foto Facebook/Minfar

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La Habana. PLC | El régimen cubano puso en marcha este miércoles 4 de noviembre el Ejercicio Estratégico Moncada 2026, una movilización nacional destinada oficialmente a preparar las estructuras militares, territoriales y económicas ante una eventual agresión exterior. Las maniobras se desarrollarán durante los días 4 y 5 y culminarán el viernes 6 de noviembre con el Día Nacional de la Defensa.

Según el Consejo de Defensa Nacional, el objetivo es elevar la preparación y cohesión de los órganos de dirección y mando, las tropas, el sistema defensivo territorial y la economía para enfrentar «cualquier variante de agresión». No se trata, por tanto, solamente de unas maniobras militares convencionales: la concepción defensiva cubana incorpora instituciones civiles y estructuras económicas a los preparativos.

El ejercicio recupera una de las doctrinas fundamentales del sistema militar cubano: la llamada «Guerra de Todo el Pueblo». Su propósito declarado es involucrar a las estructuras territoriales y a la población en la defensa del país. La prensa oficial de Sancti Spíritus, por ejemplo, informa de la participación de órganos provinciales y municipales de dirección y de estructuras encargadas de comprobar la capacidad de respuesta de las zonas de defensa y garantizar la continuidad de servicios esenciales ante una situación excepcional.

La preparación había comenzado antes. En esa provincia, el Moncada 2026 estuvo precedido por el entrenamiento Granma 2026, durante el cual se organizó documentación, se acondicionaron locales y se prepararon los grupos participantes con el objetivo de mejorar la coordinación de las estructuras de mando.

Todo Estado tiene derecho a organizar su defensa, y Cuba no constituye una excepción. La cuestión política es otra: cuáles son las dimensiones reales de la amenaza que justificaría semejante movilización y por qué el Gobierno vuelve a colocar el lenguaje de la guerra en el centro de la vida nacional.

Los comunicados oficiales hablan reiteradamente de una posible «agresión» y de la necesidad de preparar al país para enfrentarla. Sin embargo, las informaciones revisadas sobre el ejercicio no aportan pruebas de la existencia de una decisión de Estados Unidos de intervenir militarmente en Cuba.

La diferencia es fundamental. Las tensiones entre Washington y La Habana son una realidad política; una invasión estadounidense inminente sería otra muy distinta. Convertir ambas cosas en una misma amenaza permite al régimen recurrir a uno de los argumentos más antiguos de la Revolución: la imagen de una nación permanentemente sitiada que necesita mantenerse cohesionada alrededor de sus dirigentes.

Ahí es donde el Moncada 2026 trasciende su dimensión estrictamente militar. El ejercicio demuestra nuevamente la capacidad del Estado para movilizar bajo una dirección centralizada tropas, administraciones territoriales, estructuras económicas y sectores de la población. La propaganda habla de «todo el pueblo», pero la estrategia y las órdenes proceden del poder político y militar, no de la sociedad.

La contradicción resulta particularmente visible en la Cuba actual. Mientras buena parte de la población enfrenta enormes dificultades económicas y un deterioro persistente de sus condiciones de vida, el Estado continúa dedicando atención política y organizativa a preparar al país frente a un enemigo exterior.

La vieja épica revolucionaria parece así sobrevivir al país que la vio nacer.

Después de décadas recurriendo al lenguaje de la resistencia, la amenaza y el sacrificio, el régimen vuelve a pedir a los cubanos que se preparen para una eventual guerra mientras carecen de mecanismos democráticos para cambiar pacíficamente a quienes gobiernan.

Ese es probablemente el verdadero significado político del Moncada 2026. Más que revelar la proximidad de una guerra, muestra la persistencia de una concepción del poder en la que la movilización, la disciplina y el enemigo exterior continúan desempeñando un papel central.

Porque para la mayoría de los cubanos la batalla más inmediata no se libra contra un ejército extranjero.

Se libra todos los días contra las dificultades de sobrevivir dentro de su propio país.


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