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De Weyler a Celia Cruz, con cohetes atómicos

En 1925, nació la gran Celia Cruz, la cantante cubana más universal y repudiada hasta su muerte por el castrismo, que impidió su asistencia a los funerales de su mamá y la desterró de la radio y la televisión estatales, pero nunca pudo apagar su voz, que puede volar, puede travesar cualquier herida, cualquier tiempo, cualquier soledad... Foto captura redes sociales.

21 de octubre

Por Carlos Cabrera Pérez – Prensa Libre Cuba

Madrid. PLC Opinión | El 21 de octubre es una fecha trascendental en la historia cubana porque quiso el azar que ocurrieran acontecimientos trascendentales en diferentes épocas, desde el primer ingreso de José Martí en prisión; pasando por el bloqueo naval ordenado por Kennedy, que originó la Crisis de octubre y hasta el nacimiento de la gran Celia Cruz

Este día, pero de 1865, el tabaquero español Saturnino Martínez fundó el habanero semanario La Aurora; considerado el primer periódico obrero de Cuba, y quien impulsó la tradición del Lector de tabaquería. El tabaquero andaluz propuso en su medio que un obrero leyera novelas y noticias en voz alta mientras los demás torcían tabaco para combatir el aburrimiento, una práctica tan arraigada, que se mantiene viva y ha sido reconocida por la UNESCO, como patrimonio de la humanidad. En algunas épocas, llegó a tener una frecuencia de dos días a la semana. No he encontrado datos fiables sobre el número de ejemplares.

En 1869, el joven José Martí, con 16 años, Cárcel Nacional de La Habana acusado de infidencia (traición). El motivo fue el hallazgo por parte de soldados españoles de una carta firmada por él y su amigo Fermín Valdés Domínguez. La carta estaba dirigida a otro compañero de clases, Carlos de Castro, a quien Martí y Fermín tachaban de apostasía y traición por haberse alistado como voluntario en el ejército español. En el juicio, ambos amigos se disputaron valientemente la autoría única de la carta para salvar al otro, pero una prueba caligráfica delató a Martí, provocando su condena a trabajos forzados en las Canteras de San Lázaro.

El castrismo, en su alocada manipulación histórica, usa el primer ingreso carcelario del futuro Apóstol de Cuba, como ejemplo de crueldad española y gallardía martiana, pero no vacila en meter en la cárcel a jóvenes de 16 años y menos, como el caso de Alex Javier Hernández González, de 13 años y vecino de Santiago de Las Vegas, donde fue golpeado por esbirros tardocastristas, pese a sus súplicas de “no me den más, soy un niño”. La agresión de la dictadura contra el menor, se produjo durante la represión de las protestas ocurridas en julio en esa localidad habanera.

En 1896, el capitán general español Valeriano Weyler dictó su bando más implacable, ordenando a la población rural de Cuba a trasladarse forzosamente a ciudades controladas por su ejército, en un plazo de ocho días, para privar de apoyo popular a los mambises. La medida provocó hambrunas y brotes epidémicos masivos y costó 300 mil vidas cubanas.

Entre 1960 y 1985, el castrismo rastrilló el Escambray aplicando la técnica militar de quitarle el agua al pez, evacuando forzosamente a los pobladores de esa cordillera hacia pueblos cautivos levantados en Pinar del Río, para privar a los alzados de apoyo logístico, fuentes de Inteligencia y simpatía popular. Entre 1970-1971, se realizaron los últimos barridos masivos se familias tildadas de contrarrevolucionarias para abortar cualquier intento de nuevos alzamientos, el goteo de traslados forzosos siguió, de manera selectiva, hasta 1985.

La reconcentración de Weyler superó ampliamente en número de víctimas y dimensión geográfica a la ejecutada por el castrismo, pero quizá sean las principales diferencias entre ambos procesos, que compartieron rasgos comunes como un mismo objetivo militar, desarraigo y despoblación, la creación de zonas de exclusión total y un control represivo estricto.

Los asentamientos construidos en Pinar del Río, como Ciudad Sandino, Briones Montoto y Ramón López Peña no eran prisiones convencionales con rejas, pero operaban bajo un sistema de “cautiverio comunitario” dirigido por el Ministerio del Interior, que aplicó un Confinamiento perimetral sin salvoconducto. Las familias reubicadas tenían estrictamente prohibido abandonar los límites del pueblo sin una autorización firmada por el jefe militar del asentamiento o la delegación local de la Seguridad del Estado. Viajar fuera de Pinar del Río y, específicamente intentar regresar a Las Villas, era considerado un delito de desacato y motivo de arresto inmediato.

Los evacuados fueron marcados en sus carnés de identidad y, si eran interceptados por la policía o la Seguridad fuera de su pueblo de confinamiento, eran devueltos inmediatamente por una patrulla policial, ordenada al efecto. La Seguridad del Estado impuso, además, una censura radical de comunicaciones, abriendo y leyendo las cartas que entraban y salían de los pueblos cautivos, que padecieron una estructura de vigilancia y control, mediante la obligatoriedad de integrarse en los CDRs y trabajr únicamente en granjas y cooperativas estatales.

A la población nativa cercana a los pueblos cautivos se desinformó, diciéndoles que se trataba de familias de criminales y violadores, y se les pidió delataran visitas “extrañas” e intentos de fuga.

COHETES CON ¡AZÚCAR!

En 1925, nació la gran Celia Cruz, la cantante cubana más universal y repudiada hasta su muerte por el castrismo, que impidió su asistencia a los funerales de su mamá y la desterró de la radio y la televisión estatales, pero nunca pudo apagar su voz, que puede volar, puede travesar cualquier herida, cualquier tiempo, cualquier soledad…

Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz nació en Santos Suárez, donde su papá quiso que fuera maestra de escuela, una carrera respetable para una mujer negra en la época. La joven llegó a matricularse en la Escuela Normal para complacerlo, pero una profesora la convenció de abandonarla al decirle: “con lo que tú ganas cantando en la radio en un día, una maestra cubana tiene que trabajar un mes entero”.

De sus inicios en la emisora comunista Mil Diez, saltó a la fama con la Sonora Matancera y del destierro castrista al mundo, que la reconoció como La reina de la salsa. Su entierro fue multitudinario y Granma publicó una necrológica que quedará en los anales del peor periodismo y pieza del rencor militante.

En 1962, el presidente estadounidense John F. Kennedy ordenó una cuarentena naval a Cuba, desatando lo que se conoce como la Crisis de los Misiles o de Octubre, que puso al mundo al borde de la primera guerra nuclear, tras el descubrimiento de rampas de misiles nucleares soviéticos en la isla.

Para evitar tecnicismos legales violadores del Derecho Internacional que cataloga como Acto de guerra a un bloqueo naval, la Casa Blanca usó el término legal de “cuarentena”; con el fin de interceptar los barcos de la URSS sin declarar formalmente las hostilidades.

La bronca acabó con la retirada de los misiles soviéticos de Cuba y estadounidenses de Turquía, sin contar con Fidel Castro, que se berreó y dio bateo al son de Nikita, mariquita, lo que se da, no se quita…

En 1965, Castro aprovechó la clausura del Congreso de la Asociación de Jóvenes Rebeldes para anunciar la fusión de los periódicos la Tarde y Mella, que propició el nacimiento de Juventud Rebelde, que ha sido el hermano menor de Granma desde entonces; aunque con etapas de contenidos más ágiles y ligeros y donde nació el laureado novelista Leonardo Padura. Su sección Acuse recibo, mérito coherente de Pepe Alejandro Rodríguez, es uno de los mejores inventarios del desastre castrista.


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