CUBA-SOCIEDAD
Por Carlos Cabrera Pérez -Prensa Libre Cuba -Opinión
Madid. PLC Opinión | La decadencia política une a cubanos de ambos bandos en sus rejuegos políticos, para alegría de los CDRs de Miami y La Habana y de la Adminsitración Trump, que sigue posponiendo la solución del drama cubano porque no encuentra administradores fiables de la finquita para el día después del pacto entre diablos.
La casta verde oliva y enguaberada, asume el papel de señorita ofendida porque unos “terroristas” hayan mancillado a Naciones Unidas. ¡Cuánta hipocresía en tan poco espacio!
¿Si tan timbalús se creen el sobrín de Pancho Soberón y el resto de la diplochusma acredita en Naciones Unidas, porque no le armaron un mitin de repudio a Trump?, que no ahorró epítetos para sus amos y pronosticó, una vez más, su caída?
De Naciones Unidas y su secretario general saliente, el socialista António Guterres poco puede esperarse en cuanto a que llame al orden al embajador castrista. Pero el Departamento de Estado si puede llamar a capítulo al portugués, que incumplió la debida protección a un acto organizado por un miembro de la organización y de su Consejo de Seguridad.
El castrismo ostenta récord mundial de terrorismo, desde 1959 hasta 1988; cuando Castro ordenó cambiar las armas por asaltos electorales al poder y elaboración de Constituyentes que abonaran el camino al Socialismo del siglo XXI; una lacra infumable.
Los representantes de la oposición cubana que acudieron a la misión de Estaos Unidos ante Naciones Unidas debieron valorar si era el momento adecuado para regalarle un showcito a la dictadura más cañenga de Occidente, aún asumiendo que quien paga manda.
La reunión debió y pudo celebrarse, pero no bajo el techo de la oficina yuma, sino en otros espacio neoyorquino; incluso haberle pedido un local al alcalde de la ciudad o alquilarlo en New Jersey. La celebridad puede elevarte a los altares o hundirte en la Ciénega de Zapata o los Everglades.
María Werlau, José Daniel Ferrer, Luis Manuel Otero Alcántara, Orlando Gutiérrez Boronat y Emilio Morales no son terroristas, sino víctimas del terrorismo de Estado practicado por Cuba que sigue evidenciando su gran hipocresía: dispuesta a conversar con Trump, pero no con cubanos democráticos.
La Habana armará la habitual parafernalia de víctima olvidadiza porque no fue Miami quien fusiló en la Loma de San Juan, La Cabaña y el Escambray. No fue Miami quien armó las porras maoístas de los mítines de repudio y agresiones físicas y verbales durante el éxodo de Mariel, las Brigada de respuesta rápida del Maleconazo y el 11J, a las ciberclarias come migajas, ni derribó las dos avionetas de Hermanos al Rescate; asesinando a cuatro pilotos civiles y desarmados en aguas internacionales.
Como noviembre se ha echado encima y los legisladores y senadores repúblicanos por La Florida que deben renovar escaños andan preocupado por los efectos del palante y patrás y la razia migratoria trumpista, la Casa Blanca ha reactivado la política de gestos para bajar el empingue de Miami y adyacentes; incluida la serpentina para la glorieta del juicio a Raúl Castro.
Cuba y los cubanos binarios siguen siendo peloticas del pinpong geopolítico en las agendas de Washington y La Habana verde oliva, que aprovecha cualquier oportunidad para patalear como ahogado porque -con Trump y sin Trump- está condenada a desaparecer.
Vecinos del Vedado están cavando pozos para tener agua; ETECSA mal funciona en barrios empobrecidos; mientras garantiza las comunicaciones en zonas congeladas, donde habita la mayimbada y las subguaras. La paciencia de los pueblos tiene límites.
La Primavera Árabe no necesitó de líderes; la Revolución de los Claveles no tuvo apoyos externos y ambas viraron al revés el tablero; sorprendiendo a todos los servicios de espionaje.
Los aspirantes al Capitolio habanero deben asumir que la política es territorio y sensibilidad. Pelear fuera de cacho tiene mérito, pero también es esfuerzo baldío porque no llega a quienes más lo necesitan.
Si no es mucho pedir y sus ilustrísimas no se ofenden, eviten aparecer tutelados por el imperio porque están poniéndole de jamón el libreto a los próximos dramas del comunismo de compadres, que armará un teatro, puro teatro, con su habitual pan con agresión imperialista y croqueticas mercenerias, ellos que fueron mercenarios de la URSS y hasta le agradecieron en la Constitución de 1976, el cuantioso salve dispensado.
Para la política y para un adversario tan tramposo, además de territorio y sensibilidad hace falta maldad, estrategia y táctica de Inteligencia y para los cubanos, la mayoría de la oposición anticastrista sigue siendo un elemento foráneo, extranjerizado por la dictadura y criminalizada con técnicas kagebianas
Otras cosas son los egos mal resueltos; armas de doble filo y el camino más recto a la decadencia. Mientras no haya una opción de cubanos para Cuba; con la ayuda, pero sin injerencia ni subordinaciones a Estados Unidos y Europa seguirá el viacrucis.
Los líderes opositores podrán acumular más horas de vuelo que Clay Lacy y John Edward Long, pero ese viajeteo y sus entrevistas y eventos con personalidades con fecha de caducidad democrática no liberarán a Cuba.
Hasta ahora, en transiciones de dictaduras a democracias, los adentrinos siempre han desempeñado un papel preponderante sobre los afuerinos y mientras los cubanos no cambiemos de mentalidad y estrategia, la dictadura dormirá con un pie en el estribo; que es otro de sus papalotes en almíbar, por muy ilusionante y poderosos que parezcan los aspirantes a relevar a Díaz-Canel.

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