EDITORIAL PLC
Estocolmo. PLC | El vicecanciller Fernández de Cossío acaba de reconocer ante 60 Minutes, de CBS News, algo que el discurso oficial rara vez admite con semejante claridad: el Gobierno cubano tiene “mucha responsabilidad” en la crisis que atraviesa el país y algunas de sus decisiones “podrían haber sido mejores”. La admisión llegó después de que el periodista Gutman insistiera sobre la responsabilidad del Gobierno en el deterioro de la infraestructura, los salarios y el sistema eléctrico.
La declaración parece autocrítica, pero conviene preguntarse ante quién fue formulada.
Fernández de Cossío no estaba rindiendo cuentas ante los cubanos. Hablaba para uno de los programas de televisión más importantes de Estados Unidos, el país con el que él mismo desempeña un papel destacado como negociador.
Es una fórmula conocida de la diplomacia cubana: hacia el exterior se proyecta moderación, pragmatismo y capacidad de reconocer errores; hacia dentro, las responsabilidades concretas permanecen sin nombre.
Y eso ocurrió precisamente en esta entrevista. Fernández de Cossío admitió que hubo decisiones que podían haber sido mejores, pero no explicó cuáles fueron, quién las tomó ni qué responsabilidad política debería derivarse de ellas. Cuando Gutman le preguntó por reformas políticas en Cuba, el vicecanciller respondió desviando nuevamente el foco hacia Washington: sostuvo que era Estados Unidos el que necesitaba una reforma política.
Ahí termina la autocrítica.
No se cuestiona el sistema político, no se identifican responsables y no se anuncian rectificaciones. Se reconoce lo suficiente para aparecer razonable ante una audiencia internacional, pero no lo suficiente para abrir un verdadero debate sobre las causas internas de la crisis.
Las sanciones estadounidenses existen y sus consecuencias forman parte del problema. El propio reportaje de CBS News examinó su impacto sobre Cuba. Pero la importancia de las palabras del vicecanciller reside precisamente en que reconoce que Washington no explica todo.
Si el Gobierno cubano tiene, como dice uno de sus propios vicecancilleres, “mucha responsabilidad”, los cubanos tienen derecho a saber cuál.
La autocrítica hecha ante una cámara extranjera puede ser diplomacia. La autocrítica ante el propio pueblo, acompañada de explicaciones, rectificaciones y responsabilidades, sería rendición de cuentas.
Esa es la que el régimen cubano continúa evitando.
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