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Horas en un calabozo: liberan a la periodista Camila Acosta tras su detención en La Habana

La información conocida hasta el momento indica que en el operativo intervinieron una patrulla policial y dos agentes de la Seguridad del Estado que se desplazaban en motocicletas. Foto de Camila Acosta redes sociales.

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La Habana. PLC | La periodista independiente Camila Acosta regresó a su vivienda en la noche del martes tras permanecer varias horas detenida en un calabozo de la estación policial de Playa, en La Habana.

“Acabo de llegar a la casa. Estuve toda la tarde en un calabozo de la estación policial de Playa. Mañana cuento en detalle lo sucedido. Gracias a todos por la preocupación”, comunicó en Facebook poco después de ser puesta en libertad.

La reportera de CubaNet y corresponsal de ABC había sido interceptada cerca de su vivienda cuando llevaba a su gata al veterinario. Su esposo, Ángel Santiesteban, denunció que fue esposada y trasladada por la fuerza en una patrulla.

La detención se produce en un contexto de nuevas acciones contra periodistas independientes. Apenas un día antes había sido detenido Adelth Bonne Gamboa, también colaborador de CubaNet.


La Seguridad del Estado detiene violentamente a la periodista Camila Acosta y oculta su paradero

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La Habana. PLC | La periodista independiente Camila Acosta fue detenida violentamente este martes 3 de noviembre en plena vía pública de La Habana por agentes de la Seguridad del Estado. Horas después del arresto, su familia y sus compañeros de trabajo seguían sin conocer dónde se encontraba, por qué había sido detenida ni qué acusación pretendían formular en su contra.

La reportera de CubaNet se dirigía a una consulta veterinaria con su gata cuando fue interceptada cerca de su vivienda, en el municipio Plaza de la Revolución. Según denunció su esposo, el escritor y exprisionero político Ángel Santiesteban, los agentes la esposaron, la introdujeron por la fuerza en una patrulla y abandonaron al animal en la calle. Un vecino que presenció el operativo recogió a la mascota y avisó a la familia.

“Se la llevaron esposada y la metieron violentamente a la patrulla”, declaró su esposo Ángel Santiesteban. Varios vecinos protestaron ante la actuación de los agentes e intentaron interceder por la periodista. Los policías respondieron que “por culpa de ella habían golpeado al familiar de un revolucionario”, sin explicar qué relación tendría esa afirmación con el arresto ni informar sobre la existencia de cargos formales.

La información conocida hasta el momento indica que en el operativo intervinieron una patrulla policial y dos agentes de la Seguridad del Estado que se desplazaban en motocicletas. Antes de que le quitaran el teléfono, Camila Acosta habría conseguido advertir a un familiar para que comunicara lo sucedido a su esposo. Ángel Santiesteban afirmó que había llamado a estaciones policiales y unidades militares, pero que ninguna reconocía tener información sobre la ubicación de la reportera.

En publicaciones posteriores se mencionó Guanabo, al este de La Habana, como posible destino de la detenida, pero esa información no había sido confirmada oficialmente. Ángel Santiesteban también planteó la posibilidad de que el operativo estuviera relacionado con el juicio previsto para el jueves contra varios miembros de la masonería cubana, entre quienes se encontraría el propio escritor. Por ahora, se trata de una hipótesis expresada por él y no de un motivo confirmado por las autoridades.

La ausencia de información oficial sobre el paradero, la situación jurídica y el estado físico de Camila Acosta agrava el carácter arbitrario del procedimiento denunciado. No se ha informado de una orden de detención, una acusación concreta ni una dependencia policial en la que pueda ser localizada. CubaNet ha exigido su liberación inmediata y ha denunciado una escalada represiva encaminada a impedir que sus periodistas documenten lo que sucede en Cuba.

El arresto ocurre apenas un día después de la detención violenta de Adelth Bonne Gamboa, también colaborador de CubaNet, en el reparto Santos Suárez de La Habana. El comunicador fue liberado varias horas después, pero denunció la confiscación de sus equipos de trabajo, amenazas de prisión y una multa de 3.000 pesos impuesta al amparo del Decreto-Ley 370. Entre los objetos decomisados figuran una computadora portátil, un teléfono, trípodes, audífonos y un micrófono.

La coincidencia de ambos operativos refuerza las denuncias sobre una acción coordinada contra periodistas vinculados a CubaNet. El medio sostiene que las detenciones, las amenazas, el decomiso de herramientas de trabajo y los cercos policiales forman parte de una ofensiva destinada a impedir la circulación de información independiente dentro y fuera de la Isla.

La detención de Camila Acosta tampoco constituye un episodio aislado. El pasado 28 de octubre, la periodista grabó a un hombre vestido de civil, identificado por ella como agente de la Seguridad del Estado, que le impedía abandonar su vivienda en El Vedado sin mostrar una orden judicial. El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa había documentado otros cercos contra la reportera durante agosto y septiembre de 2026.

Entre sus antecedentes represivos figura también la detención del 21 de abril de 2024 en Cárdenas, Matanzas, cuando se disponía a visitar a familiares de presos políticos. Uno de los episodios más conocidos ocurrió el 12 de julio de 2021, al día siguiente de que cubriera las protestas del 11J para CubaNet y el periódico español ABC. En aquella ocasión permaneció detenida durante cuatro días y posteriormente fue sometida a arresto domiciliario.

El régimen cubano vuelve así a aplicar uno de sus mecanismos habituales contra el periodismo independiente: detener primero, incomunicar después y mantener a las familias en la incertidumbre, sin ofrecer explicaciones verificables ni garantías jurídicas. En el caso de Camila Acosta, la violencia del arresto, el desconocimiento de su paradero y la proximidad con otras acciones contra comunicadores apuntan a una nueva ofensiva contra quienes rompen el monopolio informativo del Estado.

Mientras Cuba participa en foros internacionales y pretende presentar una imagen de normalidad institucional, dentro del país una periodista puede ser esposada en una esquina, introducida por la fuerza en una patrulla y trasladada a un lugar desconocido por ejercer su derecho a informar. El silencio de las autoridades no atenúa la gravedad de los hechos. La aumenta.

La responsabilidad por la integridad física y psicológica de Camila Acosta corresponde enteramente al Estado cubano. Su familia, sus colegas y las organizaciones defensoras de la libertad de prensa deben recibir inmediatamente información sobre su ubicación, las razones del arresto y su situación jurídica. Si no existe una acusación sustentada y sometida a las garantías del debido proceso, debe ser puesta en libertad sin condiciones.


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