RUSIA-UCRANIA-HACKERS
Los grupos Cyber Partisans y Silent Crow afirman haber penetrado profundamente en los sistemas de la agencia estatal de estadísticas de Rusia y obtenido millones de archivos, entre ellos información sobre las pérdidas militares en Ucrania. Moscú confirma que sufrió un ataque coordinado, pero niega la filtración.
PLC
Kiev. PLC | Una de las cifras que el Kremlin ha mantenido rodeada de mayor opacidad desde que comenzó la invasión de Ucrania podría encontrarse ahora en manos de hackers: el número y la naturaleza de las bajas sufridas por las fuerzas rusas.
Los Cyber Partisans bielorrusos y el grupo Silent Crow anunciaron que penetraron en la infraestructura informática del Servicio Federal de Estadísticas de Rusia (Rosstat) y extrajeron alrededor de 23 terabytes de información, que incluirían documentos internos, bases de datos, estadísticas económicas y demográficas y, especialmente, información referente a las pérdidas militares rusas en Ucrania.
La dimensión real de la operación todavía no ha sido comprobada de forma independiente. Este punto es fundamental: los 23 terabytes, el acceso a los documentos sobre bajas militares y buena parte de los detalles técnicos proceden de las afirmaciones de los propios atacantes. Rosstat, por su parte, reconoce haber sufrido ataques informáticos coordinados entre el 29 de octubre y el 1 de noviembre de 2026, pero sostiene que no fueron comprometidas sus bases de datos ni se produjo una filtración de información protegida legalmente.
La agencia rusa describió los ataques como planificados cuidadosamente y dirigidos simultáneamente contra diferentes áreas. Mientras tanto, su sitio web permanecía inaccesible cuando varios medios informaron del incidente.
Los hackers presentan una versión radicalmente distinta.
Según Silent Crow, consiguieron acceder a la oficina central de Rosstat, sus dependencias regionales y el Centro Interregional Principal para el Procesamiento y Difusión de Información Estadística. El grupo asegura que llegó a controlar alrededor de 25.000 computadoras y que la penetración alcanzó las redes internas y repositorios de información de la agencia federal.
La cifra de 23 terabytes procede de Silent Crow, aunque otras versiones atribuidas a Cyber Partisans han hablado de más de 10 terabytes. Esa discrepancia constituye otra razón para mantener cautela hasta que una parte sustancial de los archivos pueda ser examinada independientemente.
En las páginas comprometidas apareció además un mensaje en bielorruso que resumía el componente político de la operación: «Nadie escapará a la responsabilidad». También aparecieron los símbolos identificativos de Cyber Partisans y Silent Crow.
Lo que convierte el ataque en algo potencialmente mucho más significativo que una intrusión informática contra una institución estatal es precisamente la naturaleza de Rosstat. La agencia custodia una parte esencial de la información estadística necesaria para medir las consecuencias demográficas, económicas y humanas de la guerra.
Desde el comienzo de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, las autoridades rusas han restringido progresivamente el acceso a estadísticas que podían utilizarse para calcular indirectamente las pérdidas humanas, incluyendo datos de mortalidad clasificados por edad, región y causa. Rosstat dejó además de publicar sus estadísticas anuales sobre causas de muerte en 2024.
El proceso de cierre estadístico ha sido considerable. Según una investigación difundida en 2025 por Important Stories, hacia finales de 2024 habían sido retirados de páginas gubernamentales más de 700 conjuntos de datos que anteriormente eran públicos. Para el verano de 2025, gran parte de las estadísticas demográficas accesibles públicamente había desaparecido.
En julio de 2025, The Moscow Times informó que Rosstat había dejado de publicar también las cifras mensuales nacionales de nacimientos y muertes. Ya habían desaparecido previamente varios desgloses regionales. El resultado fue reducir todavía más las herramientas independientes disponibles para estudiar las consecuencias demográficas de la guerra.
Precisamente por esa razón los archivos que ahora dicen poseer los hackers pueden tener una importancia extraordinaria.
La metodología oficial de Rosstat contempla una categoría específica para las muertes derivadas de operaciones militares. Si los documentos obtenidos contienen información interna asociada a esa categoría y si posteriormente pueden ser autenticados, podrían aportar nuevos elementos para evaluar las pérdidas rusas sin depender exclusivamente de las cifras difundidas por Ucrania, servicios de inteligencia extranjeros o investigaciones periodísticas independientes.
Este matiz es decisivo. La noticia no es todavía que hayan aparecido los «verdaderos números» de muertos rusos, sino que una institución que durante años ha ido cerrando el acceso a estadísticas fundamentales reconoce haber sufrido un serio ataque informático, mientras los responsables de la intrusión aseguran haber extraído precisamente algunos de los datos que Moscú ha dejado de poner a disposición pública.
Además, existe un precedente que obliga a tomar las reivindicaciones en serio sin aceptarlas automáticamente. Los mismos grupos se atribuyeron el ataque contra los sistemas informáticos de Aeroflot en julio de 2025. En aquel caso, las autoridades rusas confirmaron que se había producido un ciberataque y abrieron una investigación penal por acceso no autorizado a sistemas informáticos.
La contradicción actual es, por tanto, frontal. Rosstat admite el ataque pero niega que sus bases de datos hayan sido comprometidas. Los hackers afirman exactamente lo contrario y aseguran poseer una copia gigantesca de la memoria estadística interna del Estado ruso.
La respuesta definitiva dependerá de lo que ocurra con esos supuestos 23 terabytes.
Si los documentos son publicados parcialmente y especialistas independientes pueden autenticar una muestra significativa, Rusia podría enfrentarse no solo a uno de los mayores incidentes de seguridad informática sufridos por una institución federal, sino también a la posible exposición de información que el Kremlin ha ido retirando progresivamente de la vista pública.
Hasta entonces, conviene separar dos hechos de una afirmación todavía pendiente de demostración: Rusia reconoce que Rosstat sufrió un ataque coordinado; los hackers afirman que penetraron profundamente en sus sistemas y extrajeron unos 23 terabytes; pero todavía no está demostrado de manera independiente que entre esos archivos se encuentre el registro que permita establecer las bajas reales de Rusia en Ucrania.
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