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Ucrania, Rusia y EE.UU. preparan una nueva negociación en Abu Dabi: Tusk apunta al 4 de noviembre

La aceleración diplomática de las últimas horas tiene un componente europeo significativo. Según Tusk, el presidente finlandés Alexander Stubb y el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre contactaron con Vladimir Putin después de consultas con el propio primer ministro polaco, Zelensky y la parte estadounidense. Foto del primer ministro polaco, Donald Tusk, archivo.

Redacción Central

Varsovia. PLC | Una nueva ventana diplomática se abre en la guerra de Ucrania. Estados Unidos, Rusia y Ucrania preparan una nueva ronda de negociaciones en Abu Dabi y el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha señalado el próximo 4 de noviembre como fecha provisional para el encuentro, aunque Kiev advierte que el calendario todavía no está definitivamente cerrado.

La distinción no es menor. Las conversaciones están efectivamente en preparación, pero todavía sería prematuro presentarlas como una cita irrevocablemente fijada para el día 4. David Arakhamia, dirigente del partido de Volodymyr Zelensky, señaló que las partes continúan coordinando la fecha y esperan la confirmación de la delegación estadounidense, que participa como mediadora. Dmytro Lytvyn, asesor de comunicaciones de la Presidencia ucraniana, también pidió cautela y consideró prematuro confirmar el día exacto.

Lo que ya estaba acordado desde días antes era el marco general. El 23 de octubre, Zelensky declaró que negociadores ucranianos, rusos y estadounidenses habían acordado reunirse a nivel técnico en Abu Dabi durante la primera mitad de noviembre. El mandatario manifestó además su esperanza de que esas conversaciones puedan conducir posteriormente a una reunión a nivel de los líderes de los tres países.

La aceleración diplomática de las últimas horas tiene un componente europeo significativo. Según Tusk, el presidente finlandés Alexander Stubb y el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre contactaron con Vladimir Putin después de consultas con el propio primer ministro polaco, Zelensky y la parte estadounidense. Tusk afirmó que ambos dirigentes estaban dispuestos a asumir la responsabilidad política de mantener ese canal con Moscú y a respetar la posición acordada con la denominada Coalición de los Dispuestos.

Tusk describió la impresión europea después de esos contactos como de un “optimismo muy cauteloso”, pero simultáneamente advirtió contra cualquier ilusión respecto de las intenciones de Rusia. También dejó claro que el restablecimiento de determinados contactos con Moscú no representa un cambio en el apoyo europeo a Ucrania ni en la posición sobre las garantías de seguridad que necesitaría el país después de la guerra.

Kiev, por su parte, intenta que las conversaciones comiencen cuanto antes. Ukrainska Pravda informó el 26 de octubre que la parte ucraniana estaba tratando de adelantar al menos una semana unas negociaciones inicialmente previstas, de manera tentativa, a partir del 10 de noviembre. Según el medio, Ucrania también pretende incorporar representación de la Unión Europea, una posibilidad a la que Moscú se opone.

Hay razones urgentes detrás de esta presión ucraniana. Según las fuentes citadas por Ukrainska Pravda, Kiev considera que cada semana adquirirá mayor importancia a medida que llegue el invierno y persistan los problemas de electricidad, agua y calefacción. Al mismo tiempo, los negociadores ucranianos no esperan que la primera reunión produzca un acuerdo definitivo y calculan que serían necesarias varias rondas antes de poder alcanzar decisiones sustanciales.

Uno de los grandes obstáculos continúa siendo el territorio. Zelensky ha calificado la cuestión territorial de extremadamente sensible y considera que debería tratarse al nivel de los propios líderes. Para Kiev, cualquier acuerdo deberá además incluir garantías de seguridad suficientemente fuertes y recursos para sostener sus Fuerzas Armadas durante los próximos años.

El presidente ucraniano ha mostrado, sin embargo, cierta flexibilidad respecto de cómo iniciar las negociaciones. Según Reuters, Zelensky dijo que su Gobierno está dispuesto a negociar un alto el fuego completo, pero también un acuerdo más limitado sobre infraestructura energética o sobre operaciones marítimas si Moscú no estuviera dispuesto inicialmente a discutir un cese general de las hostilidades.

Rusia, en cambio, ha dejado señales mucho menos conciliadoras. El Kremlin confirmó que las conversaciones trilaterales están previstas para la primera mitad de noviembre en los Emiratos Árabes Unidos, pero Putin ha sostenido que unas negociaciones deberían dirigirse hacia un arreglo de seguridad de largo plazo y no simplemente hacia una tregua breve.

Aquí reside la verdadera dificultad de Abu Dabi. Las tres partes coinciden por ahora en volver a conversar, pero siguen estando muy alejadas sobre las condiciones de una eventual paz. Moscú mantiene exigencias territoriales y se opone a la incorporación de Ucrania a la OTAN; Kiev insiste en garantías sólidas para impedir que un acuerdo se convierta simplemente en una pausa antes de una nueva ofensiva rusa.

Tampoco se trata de comenzar desde cero. Abu Dabi ya acogió negociaciones trilaterales entre estadounidenses, rusos y ucranianos en enero y febrero de este mismo año. Las conversaciones consiguieron mantener abierto un canal directo entre las delegaciones pero no produjeron un acuerdo para terminar la guerra.

La posible nueva ronda deberá juzgarse, por tanto, con bastante más prudencia que entusiasmo. El simple hecho de que Washington, Kiev y Moscú vuelvan a sentarse en una misma mesa es políticamente relevante, especialmente después de meses de guerra y estancamiento diplomático. Pero sentarse a negociar no significa que las enormes diferencias hayan desaparecido.

La verdadera prueba será comprobar si Vladimir Putin está dispuesto a negociar un alto el fuego que no equivalga a imponer previamente sus condiciones a Ucrania, y si Washington consigue convertir su mediación en compromisos verificables aceptables para Kiev y sus aliados europeos.

Tusk ha utilizado probablemente la expresión adecuada: “optimismo muy cauteloso”. La diplomacia vuelve a moverse, pero la guerra continúa y ningún acuerdo está todavía a la vista.


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