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Zelenski denuncia el freno de Washington: Ucrania espera desde hace casi un mes los misiles Patriot

Según el presidente, Ucrania había recibido de Estados Unidos apenas 24 interceptores Patriot durante los tres meses anteriores, cuando calcula que necesitaría, como promedio, unos 350 al mes. Foto Volodímir Zelenski X

Redacción Central

Kyiv. PLC | La relación entre Washington y Kyiv atraviesa otra prueba delicada. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha denunciado públicamente que Ucrania lleva casi un mes esperando que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dé luz verde a misiles interceptores para los sistemas Patriot y NASAMS, fundamentales para reforzar la defensa aérea ucraniana.

“Estamos trabajando en varias direcciones: con Estados Unidos, Europa y otros socios que disponen de reservas de misiles PAC-2 y PAC-3”, explicó Zelenski. Según el mandatario, Kyiv ha esperado “casi un mes” la aprobación de Hegseth y ha ordenado a su equipo volver a plantear directamente la cuestión a Washington.

El problema no se limita necesariamente a armamento que Estados Unidos vaya a entregar directamente. Según informaciones publicadas en los últimos días, Washington conserva capacidad de autorización sobre determinadas transferencias de armamento estadounidense realizadas por países que previamente lo adquirieron. La información disponible señala que Hegseth no había rechazado formalmente la transferencia de interceptores Patriot solicitada, pero tampoco la había autorizado.

Ese detalle resulta esencial. Países europeos pueden disponer de interceptores y estar dispuestos a facilitárselos a Ucrania, pero la transferencia de determinadas armas fabricadas en Estados Unidos requiere la aprobación de Washington. De ahí que una firma pendiente pueda traducirse en una demora real para la defensa aérea ucraniana.

La magnitud de la brecha quedó expuesta por el propio Zelenski en una entrevista concedida el viernes 23 de octubre a ABC News. Según el presidente, Ucrania había recibido de Estados Unidos apenas 24 interceptores Patriot durante los tres meses anteriores, cuando calcula que necesitaría, como promedio, unos 350 al mes.

Las cifras muestran hasta qué punto la defensa aérea se ha convertido en uno de los puntos críticos de la resistencia ucraniana. El domingo, Zelenski aseguró que Rusia había empleado contra Ucrania durante la semana anterior 48 misiles, alrededor de 1.600 bombas aéreas guiadas y cerca de 2.300 drones de ataque.

La presión rusa coincide además con ataques contra la infraestructura energética ucraniana, otro aspecto abordado en la reunión de coordinación convocada por Zelenski para analizar el suministro de armamento y la recuperación del sector energético. Kyiv prepara paralelamente la reunión de noviembre del formato Ramstein y reclama acelerar decisiones que, según el presidente, ya llevan algún tiempo sobre la mesa.

Pero la polémica de los Patriot adquiere una dimensión política todavía mayor cuando se coloca junto al deterioro más general de las relaciones entre la Administración de Donald Trump y Kyiv.

En su entrevista con ABC News, Zelenski evitó afirmar que se sintiera traicionado por Estados Unidos, pero fue notablemente directo al valorar la asistencia que está recibiendo. “No es apoyo”, dijo. A pesar de ello, expresó también su agradecimiento a Estados Unidos por la cooperación mantenida con Ucrania.

El presidente ucraniano vinculó sus dificultades con Washington a una relación cada vez más complicada con Trump. ABC informa que la Casa Blanca ha incrementado recientemente la presión sobre Zelenski para que haga concesiones con vistas a alcanzar un acuerdo con Moscú.

Al mismo tiempo, Zelenski se declaró dispuesto a alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra y afirmó que Ucrania está abierta a congelar el conflicto sobre las actuales líneas del frente. Pero dejó claro que Kyiv no está dispuesto a entregar más territorio a Rusia.

Ahí reside probablemente la dimensión política más importante del episodio. La cuestión ya no es simplemente cuántos interceptores Patriot recibe Ucrania. Lo que se está poniendo a prueba es hasta dónde está dispuesto a llegar Washington para sostener militarmente a Kyiv mientras simultáneamente presiona para alcanzar una salida negociada.

La demora denunciada por Zelenski no demuestra por sí sola que Washington haya decidido abandonar a Ucrania ni que forme parte de una estrategia deliberada para favorecer a Moscú. Los datos disponibles no permiten llegar a ninguna de esas conclusiones. Pero sí muestran algo mucho más concreto: Kyiv considera insuficiente el ritmo del apoyo estadounidense y ha decidido hacerlo público.

Para Ucrania, el tiempo político de Washington y el tiempo de la guerra son dos cosas muy distintas. Una autorización puede esperar varias semanas en un despacho. Los ataques rusos, no. Y esa diferencia es precisamente lo que Zelenski ha decidido poner ahora sobre la mesa.


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