CUBA-ECONOMÍA
Por Carlos Cabrera Pérez – Prensa Libre Cuba -Análisis
Madird. PLC Análisis | La famiglia Castro-Espín-Rodríguez sigue tallando una salida personal con Washington, mientras ordena a sus criados elevar el tono antiimperialista y que manipulen a los cuadros intermedios con la tesis de que el cobalto es la solución a la crisis estructural de Cuba, obviando que el potencial negocio depende de la situación interna de la canadiense Sherrit y de la voluntad de Estados Unidos, que conoce bien un mercado donde la isla no pinta nada.
La reactivación de la pequeña industria minera cubana no equivale a una estrategia de recuperación nacional, y los movimientos empresariales no acreditan un acuerdo con el León de la Metro que permita convertir esa engañosa expectativa en una solución, pero soñar es gratis y hablar cáscara de piña también; como hacen en esos días, cuadros intermedios del Pan con na.
Cuba, tiene una reserva de cobalto cifrada en 500 mil toneladas y -en situación de normalidad- produce apenas el 0,65 % de la producción mundial, pero el Pan con na y los bobos solemnes siempre ansiosos por hacer swing al picheo de La Habana, especulan con una supuesta relevancia estratégica de las minas de Moa, a partir de la pugna por el control de Sherrit entre un cúmbila de Trump y un consorcio respaldado por Glencore; uno de los mayores operadores en el mercado mundial del mineral, que cotiza por encima de 36 mil dólares estadounidenses la tonelada. La infladera cubana en estado puro.
En medio de la crisis económica de la isla, la posibilidad de reactivar el negocio alimenta expectativas dentro de la estructura estatal cubana; especialmente en el Ministerio de Energía y Minas, que no encuentran un catao salvador que les quite de encima la sal de los apagones kilométricos y eternos.
Responsables de distintos ministerios han dedicado parte de las últimas semanas a lanzar la enésima serpentina para las glorietas: la solución a parte de los problemas económicos podría llegar a través de la industria del níquel y el cobalto y de un eventual entendimiento con Washington. Imaginaros a los sirvientes de la mandancia soltando frases como “esto está querido”, “ahora sí que no hay caída porque los yumas están deseosos de hincarle el diente a nuestro cobalto”, luego bajan la voz, y exigen discreción porque el enemigo acecha, pero ya tienen apalabrados dos pedidos de fabricantes de baterías de litio y así hasta la próxima sesión de espiritismo.
La guayaba de cobalto está fabricada en base a la acostumbra y errónea suposición de que Estados Unidos ansía los recursos naturales cubanos como el petróleo venezolano. Fatiga antimperialista y vanas ilusiones.
De momento, no hay rastro fiable de que el Gobierno estadounidense haya ofrecido un acuerdo económico general a cambio de concesiones cubanas, ni que la cúpula de La Habana pueda contar ya con los ingresos de una reactivación minera a corto plazo. Como diría Chocolate, delicado poeta posmoderno, la dictadura más cañenga de Occidente está acostada en el colchón de la miseria y tapada con la colcha de la desesperación,
BOLA Y REALIDAD
En 2025, Cuba produjo unas 2.000 toneladas de cobalto contenido, según las estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS); la República Democrática del Congo, 230 000 toneladas y 44.000 Indonesia. La producción mundial rondó las 310.000 toneladas métricas.
China ocupa una posición determinante en la transformación industrial del metal. Su relevancia no procede tanto de la extracción minera como de su capacidad de refinado y fabricación de materiales destinados, entre otros usos, a las baterías recargables.
Cuba no está en condiciones de competir con el Congo en volumen de extracción ni con China en capacidad de procesamiento. Su potencial reside en una industria que combina níquel y cobalto y dispone de reservas, pero necesita formar parte de una cadena internacional de producción y refinado. Como diría cualquier tiratiro de Marabú Island todo está listo para librar la batalla del cobalto, pero hace falta dinero.
La clave no consiste en pretender convertir a la isla en una potencia mundial del cobalto, sino determinar cuánto valor puede recuperar de sus recursos y en qué condiciones.
También es necesario distinguir entre las toneladas de cobalto contenido en el mineral extraído, el producto intermedio sacado en la planta cubana y el metal refinado que llega al mercado. No tienen el mismo precio ni pertenecen necesariamente al mismo titular económico. La cotización internacional del cobalto metálico refinado no puede aplicarse directamente a una tonelada de mineral o de precipitado mixto extraídos de Moa.
LA MIXTA EN STAND BY
La explotación cubana de níquel y cobalto, está organizada mediante una empresa mixta participada a partes iguales por la estatal cubana General Nickel Company y la canadiense Sherritt International. La planta cubana procesa el mineral y obtiene un producto intermedio de níquel y cobalto que envía a Canadá para su refinado.
De ese modo, la industria depende de una cadena que atraviesa fronteras y necesita combustible, reactivos químicos, piezas de repuesto, transporte, financiación y acceso a los mercados. O sea, el futuro pertenece por entero al socialismo.
En mayo, Sherritt suspendió su participación directa en la empresa mixta y, un mes más tarde, detuvo el refinado en su instalación de Fort Saskatchewan, Alberta, al agotarse el material disponible.
No se trata de reabrir una mina y vender el mineral al mejor postor. Para que el cobalto genere ingresos, debe restablecerse una cadena industrial y comercial que hoy afronta dificultades operativas y financieras insoslayables.
LOS NOVIOS DE SHERRIT
La crisis de la minera canadiense ha atraído a dos grupos de inversores interesados en recapitalizarla y obtener el control de su capital. El primero es Gillon Capital, la oficina de inversión de la familia de Ray Washburne, empresario inmobiliario de Texas y antiguo presidente de la Overseas Private Investment Corporation durante la primera Administración Trump.
En mayo, Sherritt anunció un acuerdo preliminar no vinculante que permitiría a Gillon adquirir acciones hasta alcanzar el 55 % de la compañía, mediante un instrumento cuyo precio se establecería con descuento respecto a la cotización bursátil de referencia.
El segundo es un consorcio integrado por Glencore, la gestora de inversiones Kyma Capital, el inversor Trifon Natsis y un inversor estadounidense cuya identidad no se ha hecho pública. La propuesta, presentada el 26 de junio y anunciada el 10 de agosto, contempla una recapitalización con nuevos títulos a 0,12 dólares canadienses por acción, derechos de participación para determinados accionistas actuales y una estructura diseñada para que el consorcio alcance al menos el 55 % del capital plenamente diluido.
La oferta de Glencore aporta una dimensión industrial y comercial porque posee experiencia en minería y comercialización de metales, además de operaciones de cobre y cobalto en la República Democrática del Congo. Su participación en el consorcio podría contribuir a recuperar la actividad y conectar la producción de Moa con cadenas de suministro internacionales.
Pero las dos propuestas siguen sujetas a condiciones y autorizaciones. La participación de Glencore no significa que la operación se haya cerrado ni que la multinacional vaya a controlar directamente la parte cubana de la empresa mixta. Tampoco garantiza la reanudación de la producción en Moa.
WASHINGTON NO ABRIÓ EL BANDERÍN
El 20 de octubre, Sherritt comunicó que había obtenido una licencia específica de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, para comprar y enviar combustible, fuelóleo y azufre a las instalaciones de Moa.
La compañía sigue necesitando otra autorización para reanudar las operaciones mineras; la licencia para suministrar combustible es un avance concreto porque aborda una de las restricciones que impiden recuperar la producción pero -en ningún caso- constituye una autorización general para operar en Cuba, importar cobalto cubano desde Estados Unidos o realizar cualquier transacción con la isla.
Por si fuera poco, Sherritt también necesita capital adicional y una solución financiera que le permita sostener sus obligaciones. La propia empresa ha reconocido que las licencias, por sí solas, no resuelven sus problemas de liquidez.
¿UNA SALIDA PARA CUBA?
El posible reinicio de Moa podría recuperar exportaciones, actividad industrial y una fuente de divisas para Cuba, facilitando la continuidad de una empresa mixta que lleva décadas operando.
Pero la escala del negocio impone límites: aun si la producción volviera a los niveles anteriores, el cobalto cubano no bastaría para resolver por sí solo el desastre energético, el deterioro de las infraestructuras, el endeudamiento y la caída de la producción nacional.
La cuestión política es distinta. Que funcionarios intermedios cubanos estén recibiendo el mensaje de que la salida política vendrá de esta operación, deberá determinarse en qué compromisos contempla y qué garantías se ofrecen a cambio. Mientras esos detalles no se sustancien; huele a humo y cenizas.
La eventual entrada de capital estadounidense en Sherritt podría abrir una vía de cooperación económica limitada, pero no demuestra que Washington esté negociando la continuidad de la actual dirigencia ni que exista un acuerdo para proteger sus intereses; menos en vísperas de las elecciones de término medio, que parecen presidenciales por la confusión interesada de unos y otros.
La Habana aún se duele de la amarga lección de su erróneo cálculo político de dar portazo a Obama porque Hillary Clinton ganaría las elecciones y ya habría tiempo para negociar y se les apareció el Diablo Tuntún en su primer round. La responsabilidad de aquel suicidio político fue de Fidel y Raúl Castro.
Por ahora, el panorama está conformado por una industria minera paralizada, una compañía canadiense necesitada de capital, dos propuestas rivales para hacerse con su control y una autorización estadounidense que permite preparar el suministro de determinados combustibles a Moa, el resto son pataleos de ahogado casados con la mentira desde chiquiticos.
El cobalto puede ayudar a reactivar una parte de la anémica economía, pero no será la solución global y mucho menos la ensoñación de que garantizará la supervivencia política del principal enemigo de la libertad y la prosperidad de Cuba, el Comunismo de compadres.
Aunque sus figurines no cejarán en su empeño de engañar a los cubanos con vanas ilusiones reiteradas, como una reciente bola soltada en Ciego de Ávila, anunciando el regreso de los canadienses a la explotación turística de Cayo Guillermo y adyacentes, donde se quedaron como la novia de Pacheco, pero esta vez rodeada de metecabezas que ya se veían mojito en mano y sirena al lado.
Mientras el cobalto fantástico sobrevuela La Habana y Moa; el dólar y el euro siguen bailando con la Aragón: sube, sube un poquito más; no me digas que no puedes… mientras el atleta Chikungunya lidera la vuelta a Cuba con mosquitos recordistas.

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